La CHJ no solo no avisó de la riada sino que tampoco cogía las llamadas
Un nuevo informe de Emergencias desmonta el relato de la jueza al constatar que el Cecopi no tenía acceso a la información automatizada de la Confederación a través del SAIH

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán (I), y el presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), Miguel Polo.
Con cada entrega de nueva documentación se van reconstruyendo minuciosamente los hechos de la gestión en la trágica tarde del 29 de octubre. Un nuevo informe de la Subdirección General de Emergencias desmonta uno de los principales argumentos de la jueza de instrucción en el que se apoya para imputar posibles delitos de negligencia y homicidio imprudente a dos altos cargos de la Generalitat Valenciana.
El nivel de información que se tenía sobre el episodio meteorológico para determinar una capacidad de reacción por parte de las administraciones públicas es determinante para establecer la culpabilidad o, por contra, la imprevisibilidad del fenómeno meteorológico y sus catastróficas consecuencias. Hasta la fecha, la coarta de los cargos del Gobierno para sacudirse la responsabilidad ha sido el repetir una y otra vez que las agencias estatales responsables, la Aemet y la CHJ, ofrecieron toda la información oportuna sobre las precipitaciones y los caudales. A la contra, la Generalitat basa su defensa en la ausencia de información por parte de las mismas. El esfuerzo es máximo para demostrar que 'no sabían lo que iba a ocurrir'.
Y esto es precisamente lo que constata un nuevo informe de la Subdirección General de Emergencias. Si hasta ahora la CHJ y la Delegación del Gobierno afirmaban que el Cecopi podía acceder de forma interna a las informaciones automáticas que proporcionan cada cinco minutos los sensores de la Confederación, este último documento señala que no: Emergencias no tenía acceso al denominado SAIH. Asimismo, expone que los datos del SAIH publicados en la web de la CHJ, según constaba en la fecha de las riadas, no eran oficiales y no podían ser utilizados legalmente. Cabe recordar que esta era la única fuente de información posible para conocer el estado de los caudales de los ríos antes de la devastadora riada, pues el presidente de la CHJ presente de forma telemática en la reunión del Cecopi durante toda la tarde jamás alertó verbalmente de las crecidas ni hizo ninguna alusión al respecto. No solo eso, sino que el informe evidencia el fallo de comunicación entre estas agencias estatales con el centro de mando de la emergencia: constata que Emergencias intentó llamar hasta en doce ocasiones a la Aemet y a la CHJ y estas no atendieron estas llamadas urgentes.
Además, con el último informe de la AVSRE se acredita existe un protocolo de la CHJ, "un documento provisional de normas de actuación en caso de fuertes lluvias y riesgo de avenidas que regula tanto los avisos que debe emitir por desbordamientos, como la constitución de su Comité permanente, documento que "claramente se incumplió por parte de la CHJ. También que en los informes de seguimiento de la dana elaborados por el Centro de Coordinación de Emergencias durante el 29 de octubre no consta información sobre el desbordamiento del barranco del Poyo y que, como ya salió a la luz recientemente, hasta en tres ocasiones la AEMET informó a Emergencias de que las lluvias se iban hacia la Serranía de Cuenca.