opinión
España será libre, o, mejor dicho, volverá a ser libre
Este presidente está ya muy desgastado, tanto él como su Gobierno, por las barbaridades que han cometido y siguen cometiendo.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, y El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante el acto solemne de homenaje a la bandera nacional y desfile militar por el 12 de octubre
¿Es que no podemos tener un presidente que vaya a los actos con su consorte, como debería ser lo normal y natural? Sin embargo, tenemos un presidente al que insultan habitualmente en cualquier ciudad a la que acuda. Este presidente está ya muy desgastado, tanto él como su Gobierno, por las barbaridades que han cometido y siguen cometiendo. España no merece esto. Que el Día de la Hispanidad no nos haya representado es algo muy grave en democracia. Estuvo y se fue por la puerta de atrás.
Este presidente debe dimitir, no mañana: debe dimitir ahora mismo y poner todas sus atribuciones al servicio del pueblo, para que renazca una nueva democracia, de las verdaderas, limpias de toda sospecha de corrupción y que se dediquen a los ciudadanos, que, al fin y al cabo, somos los que ponemos y quitamos presidentes con el voto que nos otorgan las urnas.
Por tanto, España ya no puede aguantar más a estos impresentables y la sangría económica a la que nos ha llevado el socialismo/comunismo. Sánchez debe asumir todo lo malo que le ha hecho a España y a los españoles, y, si tiene que entrar en prisión, que lo haga con honor —si es que le queda algo— y cumplir, como cumplirán los que ya están investigados por la UCO. Lo mejor que tiene este país es la Guardia Civil, con la Virgen del Pilar como patrona y con cada uno de los miembros que componen el benemérito cuerpo.
Fuimos un imperio y lo volveremos a ser en el momento en que gane las elecciones cualquier partido de la derecha. Ellos se encargarán de poner a España en el lugar que le corresponde en el mundo, tanto económicamente como en política exterior. Seremos de nuevo un país con el que contar y tomar decisiones importantes para la convivencia mundial, no este individuo que nos ha llevado a la cola de países poco menos que tercermundistas.
Y así nos ven en el panorama mundial. Trump quiere echarnos de la ONU y no sin razón, viendo cómo Zapatero coquetea por dinero con Maduro y su régimen de terror. Todo esto, supuestamente, y, por supuesto, lo que escribo es lo que deseo. Pero, como dicen los modernos: “va a ser que no”.