Hijos
Emocionado por el Nobel a María Corina Machado. Desconcertado por las prematuras críticas a Juan del Val por el Planeta. Y contento, definitivamente contento por el reconocimiento como hijas predilectas de Valencia

'Amor de madre', obra de Antonio Muñoz Degrain, pintado hacia 1913 tras reciente inundación de la huerta valenciana que está expuesto en el museo de Bellas Artes de Valencia
Haylos pródigos y leales. Naturales o putativos, propios o de adopción, legítimos o bastardos. Completen ustedes mismos pares de opuestos, pero la característica común es que siempre son amados por sus madres (las excepciones repugnan).
Han sido días de premios y reconocimientos. Personalmente emocionado por el Nobel a María Corina Machado -al pueblo de Venezuela como ella misma dijo al secretario del Comité Noruego Olav Njolstad- por su decidida y valiente lucha por la democracia. Desconcertado por las prematuras críticas a Juan del Val por el Planeta. Y contento, definitivamente contento por el reconocimiento como hijas predilectas de Valencia a María Consuelo Reyna y a Pilar Roig, dos mujeres que por tradición familiar y perseverancia profesional han construido una trayectoria personal encomiable. Y por el de Antonio Bellido, predilecto también por su permanente entrega al barrio, la Llar-Escola y la Festividad de Sant Bult (que no es un santo sino un Cristo hallado allá) y el de Luis Miralles al servicio y al mando de la Casa Caridad de Valencia durante años. O el recibido por su hija en justo recuerdo de Joaquín Prat.
Uno, que es valenciano nacido en Burgos, comprende la satisfacción de quien ve correspondido el amor por esta tierra con el título de hijo adoptivo. La de mi colega Julio Gómez Perretta por el galardón otorgado a título póstumo a su padre el gran ingeniero segoviano Claudio Gómez Perreta (fue testigo el alcalde de su ciudad natal). O los familiares de Vicente Torres, como también los de Max Aub o el maestro Serrano por mucho que su prestigio y popularidad resulten ya indiscutibles.
Y me ha alegrado tanto que el arqueólogo y director del Museo González Martí, el mallorquín Jaume Coll, haya sido distinguido por el Ayuntamiento de Manises con un plato maravilloso de reflejos dorados.
Quedan pendientes de celebración los importantes galardones de la Generalitat con motivo del 9 d’Octubre, tristemente marcados por la tragedia de la DANA, dedicados en su totalidad a organismos, instituciones, asociaciones o colectivos comprometidos con las primeras ayudas a la población. Precisamente obstaculizados por una nueva alerta roja.
Sin menoscabo alguno de los correspondientes a otros medios de comunicación, cito por reciente la excelencia de la elección del mercantil valenciano Levante. Y porque me cabe el orgullo de frecuentar como amigo a alguno de los premiados: los arquitectos José Martí, Amparo Roig y Mangeles Ros, autores del Roig Arena y el prestigioso penalista Juan Molpeceres, presidente del Casal de la Pau.
Bienvenido sea este ambiente festivo, de alivio de duelo social que merecemos, con el profundo respeto que nos merecen las víctimas y sus familiares, si sirviera a la par de motivo de encuentro y abandono de la confrontación.
Y si a hijosdalgo nos referimos, ayer celebraron su V Capítulo Anual los Infanzones del Reino de Valencia, que presidió su Mayoral Isabel de Calatayud Sarthou, Baronesa de Agres y Sella con relevantes incorporaciones, con la habitual asistencia del doctor Fernando de Benito.
Una suma de sensaciones, desgarradoras unas y otras tiernas, que sintetiza ese cuadro ahora revisitado de Antonio Muñoz Degrain que atesora el Museo de BBAA de Valencia, llamado Amor de madre y pintado hacia 1913 tras reciente inundación de la huerta valenciana. Urge que aprendamos y la larga reconstrucción nos espera.