Colapso
El respeto por el otro es el objeto de la próxima obra ... de Byung-Chull Han, el “pegamento” de la sociedad y la constante de la ecuación que sostiene la democracia

Byung-Chul Han, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, a su llegada al Teatro Campoamor para asistir a la ceremonia de entrega de los 'Premios Princesa de Asturias 2025'
Me ha sorprendido mucho menos de lo que me ha satisfecho el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades al filósofo que sigo desde que un buen amigo me recomendó el primero de sus libritos esenciales. Byung-Chul Han. Su jardín y su cabeza florecen durante todo el año. Del tremendo titular que encabeza la excelente entrevista en ABC de Bruno Pardo Porto, he extraído intencionadamente el término -él usa el verbo- descontextualizándolo para analizarlo con frialdad. Y es tremendo.
Varias de sus respuestas, y citaré de memoria (recomiendo la lectura completa), son una síntesis didáctica y muy condensada del conjunto de sus reflexiones más propias, expresada esta vez con cierta ironía añadida, quizás por contagio de sus ocasionales paisanos. El respeto por el otro, esa idea central a la que se sumó la princesa en sus palabras, es el objeto de su próxima obra … el “pegamento” de la sociedad y la constante de la ecuación que sostiene la democracia.
A sus habilidades de taxidermista social añade tal dosis de pensamiento profundo, alimentado por la historia y el amor por la sabiduría, que -y una vez más cito a mi amigo Magín- hacen que no suela equivocarse. ¿Profeta en Oviedo?
Su desazón con la juventud no se compadece con su propio aspecto personal. Ni con su talante abierto y tolerante por principios. Ni siquiera con su edad, pues no es ni mucho un viejo cascarrabias. Y no ahorra críticas para un sistema universitario, de corte clientelar, que pone en riesgo la cultura. Tal vez hay que leer en tono provocador ese elogio del dolor frente a la complacencia .
Y cuando se cumplirán cien años desde que Luis Vives lo hiciera, añade su voz desgarrada contra el crecimiento de la pobreza en el mundo. Y, quizás resumo con precipitación e inexactitud, el fracaso de la política.
A propósito de la cultura en su conjunto es cuando introduce el verbo colapsar. E imagino que por modestia evita indicar la certeza de que el colapso ya ha ocurrido. O está ocurriendo.
La cultura supuestamente dirigida desde planteamientos partidistas o ideológicos, además de profundamente inútil y a menudo incentivo de lo contrario de lo que pretende, unido al abandono “meninfotista” de muchos de sus actores reales, conduce a un estado de inacción. O lo que es lo mismo, de pensamiento único. Y esto, ya lo habrán notado, es cosecha propia.
Me hubiera gustado oír su voz en el marco del Teatro Campoamor dirigida con sutileza a buena parte de los asistentes (que aplaudían a rabiar). Tal vez del tono, de alguno de sus gestos pudiera deducir cuánto hay de cierto o de enigma en su actitud esperanzadora con el colapso. Lo “que va a pasar pronto” remataba en su entrevista a ABC.
Honestamente pienso que la cultura valenciana se mantiene viva y alejada de ese raro y esperanzado colapso que anuncia el premiado, soportada tanto por la industria cultural y el esfuerzo personal de sus actores como por la administración. Porque al hilo de la propia argumentación del maestro, de sus preocupaciones, críticas y recomendaciones hemos cuidado hasta ahora el respeto en la relación con el distinto mientras cultivamos la lucha por la igualdad y contra la pobreza, consolidando la democracia. Y no nos podemos permitir dejar de hacerlo.
*En sincero homenaje a Byung-Chul Han