ESdiario

El pacto de investidura PP-Vox en la Comunidad Valenciana será sin 'servilleta' ni foto

Juanfran Pérez Llorca espera a tener garantizada la Presidencia de la Generalitat antes de mover fichas internas para la reconfiguración del Consell que modificará no solo carteras, sino la estructura administrativa

Juanfran Pérez-Llorca, número dos de Mazón.

Juanfran Pérez-Llorca, número dos de Mazón.Rober Solsona

Sonia García
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La política valenciana ha vivido cambios a una velocidad vertiginosa desde el desgastador funeral de Estado. Un ritmo acelerado que trajo la reflexión y la consecuente dimisión de Carlos Mazón en cuestión de horas y que comienza a adoptar plazos más prudentes. Este miércoles, Juanfran Pérez Llorca registrará oficialmente en Les Corts su candidatura a la Presidencia de la Generalitat, agotando hasta el último día estipulado para ello. Llorca no tiene la necesidad de adelantarse a los pasos a seguir y se descarta una remodelación del gobierno valenciano precipitada. 

La candidatura llega con un fuerte respaldo de Vox, con un pacto no escrito ya sellado verbalmente que afianza la viabilidad y la estabilidad del Consell con unos presupuestos que se aprobaron en mayo. El acuerdo existe en la práctica, pero ambas formaciones han decidido que no se firme en papel. De este modo, no habrá un documento ni una 'servilleta', el apodo que adoptó el pacto PP-Vox en la investidura de Mazón hace daños por el pintoresco formato que escogieron los dos partidos para plasmar sus compromisos. Coinciden en apostar por un pacto de hechos más que por un documento que recoja cláusulas y cronogramas. Un síntoma de la confianza consolidada en estos dos años de la legislatura, fruto de una relación más madura. También tiene otra lectura: evita la prueba documental, la inconcrección deliberada de las obligaciones que permite modularlas a posteriori y que mitiga la exposición mediática. En cualquier caso, no supone ninguna innovación en la política española, pero sí marca la diferencia con la investidura de Mazón. 

En cuanto al contenido, los ejes que sirven de brújula política en el pacto planteados por Vox, se resumen en cinco líneas: oposición al Pacto Verde Europeo y Agenda 2030, avanzar en las reducciones fiscales, la reforzar la libertad educativa, implementar más políticas en materia de vivienda y el control estricto de la inmigración ilegal o, al menos, una postura de rechazo a la acogida de inmigrantes, dadas las limitaciones de las competencias autonómicas. No obstante, no será necesario una firma que ratifique estos compromisos que no son otros que aquellos que el mismo Pérez Llorca negoció con Vox hace dos años entonces como figura facilitadora de la investidura de Mazón. La prioridad es clara y en ella coinciden ambas formaciones políticas: la reconstrucción de la riada del 29 de octubre. Es la base que cimenta el acuerdo y contexto por el que se descartó el escenario electoral.

Tampoco habrá foto. Se ha negociado a puerta cerrada. Con un alto nivel de discección hasta el punto de mantener al margen en ciertos momentos a las delegaciones autonómica de PP y Vox. No obstante, Llorca asegura "transparencia" a medida que los avances se formalicen. Llegado ese punto, no se repetirá la imagen que protagonizaron hace dos años Carlos Mazón, Carlos Flores y compañía compartiendo mesa. En esta ocasión, Vox está fuera del gobierno y se prescinde de una foto familiar. 

Cambios en el Consell

La Presidencia de Juanfran Pérez Llorca preparará una reordenación del gobierno autonómico. Las quinielas ya circulan en corrillos y en medios de comunicación que toman como referencia los cambios que tenía previsto acometer Mazón antes de querer tirar la toalla. Pero como se indica al inicio de este artículo, Llorca se muestra prudente y respetará los plazos legales. Porque aunque todo esté atado en el pacto con Vox, la experiencia ha demostrado que los anuncios anticipados se pueden frustrar en una realidad en la que uno se levanta y sin esperarlo se acuesta envuelto en el barro. De hecho, tan siquiera es una conversación que se haya iniciado. No se abordará la remodelación de la Generalitat hasta que no haya un presidente de la Generalitat por mucho que el silencio que se impone en el seno del Consell desate cierto nerviosismo entre los consellers que desconocen su futuro. 

Sin nombres sobre la mesa, ni por debajo de ella, la idea que cobra fuerza es la necesidad de ejecutar no un cambio de carteras y responsabildades, sino de una modificación de la estructura de gobierno que pasaría por la distribución de nuevos departamentos con el objetivo de mejorar la operatividad en un contexto delicado como es la reconstrucción de la dana.

Si la investidura se produce con éxito, además de la reconfiguración administrativa, cabrá esperar el fortalecimiento de la imagen del renovado Consell mediante una controlada comunicación y la ejecución de medidas de impacto que transmitan solvencia ante la presión de una oposición que no va a conceder margen de error.

 

tracking