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El Black Friday político y los encargos de Juanfran Pérez Llorca en la nueva etapa de la Generalitat

El desafío del nuevo 'president' es acreditar en menos de dos años que, cada euro, o en este caso cada voto otorgado al PP, ha merecido la pena y para ello debe hacer frente a una reparación moral que pasa por la reconstrucción de la confianza perdida en el ciclo heredado

El nuevo presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, en el debate de investidura

El nuevo presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, en el debate de investiduraCorts Valencianes

Sonia García
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Este viernes se celebra la jornada internacional de compras asociada a las grandes ofertas mientras, en el plano institucional autonómico, Las Cortes Valencianas han acogido su propio Black Friday político. El parlamento autonómico, la víspera fue el escaparate público de la negociación en directo entre PP y Vox para investir a Juanfran Pérez Llorca como nuevo presidente de la Generalitat Valenciana tras la dimisión de Carlos Mazón. El candidato del PP otorgó con este formato la máxima trasparencia posible al acuerdo entre las dos formaciones, distinguiéndose de su antecesor y del modus operandi de Pedro Sánchez. La puja se mantuvo abierta hasta el último minuto. Sin acuerdo garantizado previamente y tampoco sin grandes sorpresas, Vox expuso sus ofertas y el PP compró hasta llenar la bolsa. 

Así, Juanfran Pérez Llorca resultó proclamado presidente, refrendado con los votos de PP y Vox. La Mesa de Les Corts se reunió acto seguido para fijar la fecha del pleno de la toma de posesión, que tendrá lugar el próximo martes 2 de diciembre siempre y cuando el Gobierno de Pedro Sánchez no agote el plazo de diez días estipulados para publicitarlo en el BOE. 

La Comunidad Valenciana entra en una nueva etapa, resultado de la convulsión política y la consecuente asunción de responsabilidades por la gestión de la emergencia de la riada del 29 de octubre. Pérez Llorca recoge el testigo para conducir este nuevo ciclo que comienza con retos de gran envergadura. La prioridad es la reconstrucción, pero no solo la relativa a los daños de la riada, sino también la de la confianza de la ciudadanía en la administración autonómica. Para ello, requerirá de un proyecto ambicioso y estrictamente cauteloso, sobre todo teniendo en frente a una oposición al acecho que magnifica cualquier posible error. 

La izquierda ya le ha etiquetado automáticamente como subordinado de Santiago Abascal, algo que tendrá que combatir encontrando el equilibrio entre la aritmética parlamentaria y el desarrollo de una personalidad propia. 

El primer paso que dará Llorca va encaminado hacia la recuperación de la citada confianza de la sociedad valenciana. Será reunirse con "todas" las víctimas de la dana. Debe existir un cambio abrupto en el trato y la comunicación con ellas respecto a la estrategia de Mazón. Llorca ya ha marcado una gran diferencia al situar la palabra "perdón" en el frontispicio de su discurso, necesaria en cualquier reconciliación y que tanto le costaba asumir en público al anterior Consell. 

Además de la reparación moral, la recuperación física y tangible en las zonas castigadas por la tragedia debe percibirse sin demoras. El Plan Endavant está en marcha, con el 50% de los proyectos concluidos o en proceso. El porcentaje ha de aumentar, acompañado de la puesta en marcha de nuevos protocolos y de un alto nivel de exigencia al Gobierno central. 

Todo ello sin dejar de demostrar que la etapa venidera es mejor que la heredada para el resto de la comunidad. Tendrá que materializar los compromisos presentados en la cámara de representación de los valencianos como son la rebaja de la presión fiscal para combatir la inflación, mitigar los efectos de la crisis de la vivienda a base de la entrega de llaves real de promociones públicas o tomar la delantera en materia migratoria, entre otros.

La situación actual sugiere una restructuración del Consell casi obligada, sobre todo si se pretende proyectar un cambio para hacer frente a las críticas de continuismo a la etapa de Carlos Mazón. Una restructuración óptima pasaría por cambios significativos para marcar distancia con el anterior Consell, desde la incorporación de algunos perfiles nuevos -nombres con gran experiencia y capacidad técnica- hasta la posible reubicación de cargos actuales o redistribución de competencias. 

Del mismo modo que, en el día de la fiesta anual del consumo mundial, los consumidores esperan transparencia y garantías en aquello que compran, la Comunidad Valenciana aguarda coherencia y eficacia en el nuevo 'president', Juanfran Pérez Llorca, cuyo desafío es venderse adecuadamente para acreditar en menos de dos años que, cada euro, o en este caso cada voto otorgado al PP, haya merecido la pena. 

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