Fallece el expresident de la Generalitat José Luis Olivas
Olivas fue el tercer 'president' tras Joan Lerma y Eduardo Zaplana. Después de él, accedieron al Palau Francisco Camps, Alberto Fabra, Ximo Puig y Carlos Mazón.

El expresidente de la Generalitat Valenciana, José Luis Olivas, llega a declarar en la causa conocida como caso Erial.
José Luis Olivas, nacido en Motilla del Palancar (Cuenca) el 13 de octubre de 1952, construyó una trayectoria destacada en la Comunitat Valenciana. Licenciado en Derecho, se integró en el entramado político del por entonces Partido Popular (PP) y asumió responsabilidades en la administración autonómica.
Entre 1995 y 1999 ejerció como conseller de Economía, Hacienda y Administración Pública. Posteriormente fue nombrado vicepresidente primero del Consell y, en marzo de 2002. En marzo de 2002, tras la marcha al ámbito estatal del entonces president Eduardo Zaplana, Olivas accedió a la presidencia de la Generalitat Valenciana, cargo que ocupó hasta mayo de 2003. Aunque su mandato fue breve y accedió vía sustitución, se convirtió en una de las figuras centrales de la política valenciana de la época.
Tras su paso por la política, Olivas orientó su carrera hacia el sector financiero. En 2004 fue nombrado presidente de Bancaja y del Banco de Valencia. Más adelante, con la integración bancaria que desembocó en la creación de Bankia, Olivas ocupó el puesto de vicepresidente ejecutivo de la entidad. Sin embargo, esta etapa estuvo marcada por decisiones financieras controvertidas. En 2011, tras la intervención del Banco de Valencia por graves problemas de solvencia, Olivas dimitió de sus cargos.
Escándalos: detenciones, acusaciones y condenas
Los años posteriores revelaron una red de irregularidades. En junio de 2015, fue detenido junto a otros ex directivos de Bancaja y el Banco de Valencia en el marco de la denominada Operación Coral, acusado de presuntos delitos de apropiación indebida, blanqueo, corrupción y falsedad documental derivados de inversiones inmobiliarias fallidas en el Caribe.
Además, en 2017 fue condenado a un año y medio de prisión y a una multa de 151.800 euros por emitir una factura falsa de 500.000 euros por unos servicios de asesoramiento que nunca se prestaron, un caso que afectó a la Hacienda Pública. El caso de la salida a Bolsa de Bankia supuso otro golpe: la Audiencia Nacional confirmó que Olivas se sentaría en el banquillo de los acusados, al estimar que no era un miembro meramente decorativo del consejo de administración, sino con responsabilidades efectivas.
El colapso de instituciones que fueron clave en el sistema financiero de la Comunitat —como Bancaja y el Banco de Valencia— y el impacto social y económico derivado de esa crisis colocaron a Olivas como una de las figuras más controvertidas de la historia reciente valenciana.
Aunque durante años disfrutó de influencia tanto en lo político como en lo financiero, las investigaciones judiciales y las condenas han transformado su imagen pública: de alto cargo regional a símbolo de los excesos financieros y las malas prácticas.