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El Hospital Quirónsalud Valencia incorpora la hemodiálisis de bajo flujo, un tratamiento más suave y seguro para pacientes frágiles

La nueva técnica reduce el estrés cardiovascular, mejora la tolerancia y permite un modelo de diálisis más fisiológico, incluso en formato domiciliario. Nefrología destaca que mejora la calidad de vida y la estabilidad clínica.

Hemodiálisis de bajo flujo

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El Hospital Quirónsalud Valencia ha incorporado a su Servicio de Nefrología la hemodiálisis de bajo flujo, un tratamiento sustitutivo renal que proporciona una depuración “más suave y fisiológica” y que está especialmente indicado para pacientes mayores, frágiles o con patología cardiovascular, según ha informado el centro. Esta técnica supone “un avance importante en la personalización del tratamiento nefrológico y en la mejora de la calidad de vida de los pacientes”, destaca el grupo hospitalario.

El jefe del Servicio de Nefrología, doctor Sergio Bea, explica que esta modalidad se diferencia de la hemodiálisis convencional y de alto flujo en la intensidad del tratamiento: se emplean caudales más bajos de sangre, menores volúmenes de líquido de diálisis y reduce el estrés metabólico y cardiovascular.

“El proceso es más suave y genera menor estrés cardiovascular, lo que permite una eliminación más gradual de toxinas y líquidos”, señala Bea. Esta dinámica, basada en un proceso de difusión progresiva, evita oscilaciones bruscas de tensión arterial o alteraciones en los electrolitos.

Para pacientes frágiles, afirma, esta estabilidad “supone una diferencia enorme en su bienestar diario”.

Más parecido al funcionamiento natural de unos riñones sanos

El especialista subraya que, cuando se aplica con mayor frecuencia —varias sesiones semanales o incluso en formato domiciliario—, la hemodiálisis de bajo flujo se asemeja mucho más al trabajo continuo de unos riñones sanos, lo que se traduce en una mayor estabilidad fisiológica.

Esta flexibilidad la convierte también en una alternativa adecuada para personas que:

  • Sufren hipotensión, calambres o malestar con la diálisis convencional.
  • Necesitan un tratamiento compatible con su vida laboral, social o familiar.
  • Padecen insuficiencia renal aguda y requieren un abordaje menos agresivo y temporal.

Beneficios: menos complicaciones y más calidad de vida

Entre las mejoras observadas en los pacientes destaca: mayor tolerancia a las sesiones; menos complicaciones cardiovasculares; Más energía y mejor capacidad funcional; Mejor apetito y rutina diaria más estable y, en algunos casos, mayor supervivencia.

Según el doctor Bea, muchos pacientes incluso pueden “retomar su actividad laboral o social con normalidad, algo impensable con otros tipos de diálisis más intensas”.

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