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El PPCV, ¿cautivo del cristianismo conservador?

Cuatro han sido los encargos que ha recibido el nuevo presidente de la Generalitat de la dirección nacional

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, conversa con los presidentes autonómicos de Aragón, Jorge Azcón; Andalucía, Juanma Moreno, Murcia, Fernando López-Miras y Valencia, Juanfran Pérez Llorca  y con la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, en presencia del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida y de la portavoz del PP en el Senado, Alicia García, a su llegada al acto institucional por el Día de la Constitución, este sábado, en Madrid. EFE/Borja Sánchez-Trillo

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, conversa con los presidentes autonómicos de Aragón, Jorge Azcón; Andalucía, Juanma Moreno, Murcia, Fernando López-Miras y Valencia, Juanfran Pérez Llorca  y con la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, en presencia del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida y de la portavoz del PP en el Senado, Alicia García, a su llegada al acto institucional por el Día de la Constitución, este sábado, en Madrid. EFE/Borja Sánchez-TrilloBorja Sánchez-Trillo

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La derecha en la Comunidad Valenciana está atravesando un momento complejo, marcado por un nuevo “entrismo” del sector cristiano dentro del Partido Popular de la Comunidad Valenciana. Esta práctica, liderada en su día por Juan Cotino, plantea serias interrogantes sobre el futuro del PPCV, para renovarse y adaptarse a un electorado en evolución; especialmente de cara a las elecciones de 2027.

En la calle Génova cundió el hartazgo ante los problemas que le causaba el PPCV heredado de la época de Casado y Teodoro Egea que no lograban controlar Feijóo y Tellado; una organización rebelde, que lo escenificó en la “Cumbre de Benidorm” el fin de semana del Funeral de Estado. Sin embargo, eso generó la ocasión para plantearse Génova el “inicio del recambio desde la cúspide”. Era este uno de los cuatro encargos a JP Llorca; los tres primeros: dejar atrás la época de Carlos Mazón, asegurar la mayoría en las Cortes Valencianas manteniendo el pacto con Vox suscrito en julio de 2023, y afrontar la Reconstrucción de la dana mediante la reconciliación con las asociaciones de las víctimas. Las páginas del DOGV alumbraron el nacimiento de un nuevo Consell con un programa de largo recorrido, no beligerante con Vox, para afrontar las elecciones de mayo de 2027; con ventaja competitiva frente a la coalición PSPV-Compromis, que sigue estancada en el procedimiento penal de Catarroja.

Pero estaba el cuarto: afrontar la renovación del PPCV heredado de la época “postcasado”, situación aun por darse. Resulta ser esta comanda la más delicada. Y he ahí que aparece la Conselleria de la Presidencia, con la entrada de actores olvidados desde la “debacle” de 2015 pero que fueron, en su día, del sector conocido por los “cristis”, la élite que introdujo en el PPCV el recordado Juan Cotino, numerario del Opus Dei, y antiguo dirigente del partido democristiano de Óscar Alzaga que dinamitó la UCD en el Congreso de Mallorca de 1981 y que estuvo presente en la fundación del PP ocho años después.

La Fundación Luis Vives, bajo la dirección del ex presidente de les Corts, promovió una agenda que se alineó con valores conservadores y religiosos, en muchos aspectos cercanos a Vox. Su influencia resultó significativa; recordar a altos cargo del actual Consell en Pastoral Universitaria del Arzobispado de Valencia a finales del siglo XX, y que junto a otros hicieron amistad con Juan Cotino. Practicaron el “entrismo” en aquel PPCV de primeros de siglo XXI y coparon cargos en el Consell, en listas al Congreso, en concejalías, alcaldías y Juntas directivas del PPCV. Aquello terminó dramáticamente en 2015, si bien algunos siguieron; nombres lejanos y cercanos están ahí, otros están en lo suyo, pero algunos aparecen en los puestos claves de la nueva conselleria de presidencia del Consell.

Esta estrategia puede resultar arriesgada; depender de una agenda alineada con los nuevos “cristis” podría alienar a militantes del PPCV que no proceden de aquella “elite” del pasado

Entre 2003 y 2007, un núcleo de asesores formados en la Fundación desembarcó en la presidencia del Consell de la mano de Ana Michavila. Ella duró lo que duró aconsejada por sus hermanos, y cuando se fue le sustituyó Henar Molinero. Se fueron, pero hoy regresan al mismo sitio que ocuparon entonces, con la recomendación de la calle Génova para ayudar a JP Llorca en la confrontación electoral de 2027 y en la renovación de cuadros del PPCV. Entre ellos, una mente estratégica y para algunos maquiavélica y la necesidad de Genova en pasar página del pasado cuanto antes, definen el nuevo escenario.

El contexto de la renovación del PPCV se irá viendo en los próximos meses. Pragmatismo por encima de todo para unificar diversas corrientes dentro del partido y fuera, Vox. Sin embargo, esta estrategia puede resultar arriesgada; depender de una agenda alineada con los nuevos “cristis” podría alienar a militantes del PPCV que no proceden de aquella “elite” del pasado. Pero Génova y sus consejeros áulicos sobre la realidad valenciana, que los hay, siguen anclados en mayo de 2015. Que no se enteran, vaya.

En el encargo había una cláusula imperativa: desactivar el movimiento lanzado por el expresidente Camps. El problema por resolver es: ¿qué hacer con Francisco Camps?; procedente de las filas de las juventudes de Alianza Popular, se dejó aconsejar por Juan Cotino, permitió su práctica “entrista” en el PPCV que lideró, si bien nunca fue “uno de los suyos”. Hoy tampoco lo es, pero capitaliza el descontento de amplias bases del PPCV frente a las malas prácticas de la funesta dirección “casadista” que lo ninguneo; y que Génova ignoró y sigue ignorando. En los planes de futuro de la restringida “elite” en construcción no entra; algunos practican de nuevo lo que les fue bien: el “entrismo”, pero ahora sin él. A estas alturas de los tiempos, ¿no se les ocurrirá que lo mejor es convocar un Congreso del PPCV y resolver los problemas de liderazgo? Y se resolvió el problema. 

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