dinero contra el cáncer
Las tácticas mafiosas de CNIO que Diana Morant ignoró: "me perseguían por el parking"
"Había coches siguiéndome hasta casa", relata la investigadora Ana Isabel Hernández, que detectó compras irregulares en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, trasladó al Ministerio de Ciencia, pero nunca se actuó
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Las denuncias internas que sacuden al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) no son nuevas. Según relata Ana Isabel Hernández, entonces presidenta del comité de empresa, todo empezó cuando decidió revisar documentación interna “por motivos laborales”. En aquel proceso, afirma, encontró contratos “extraños”, un asunto que según ella quedó sin respuesta por parte del Ministerio de Ciencia, dirigido por Diana Morant, a quien asegura haber informado sin obtener reacción.
Ana Isabel Hernández relata en Código 10 de Cuatro que detectó en el CNIO una cadena de contratos fijados sistemáticamente por debajo de los 50.000 euros, justo el umbral para evitar controles de fiscalización. Muchos, dice, se quedaban en 49.000 euros. La exrepresentante sindical afirma que ella y otros administradores revisaron las empresas implicadas y que entre ellas existían vínculos llamativos. A pesar de la gravedad de lo que describe, insiste en que nunca recibió atención alguna por parte del Ministerio de Ciencia que ahora encabeza Diana Morant.
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Todo esto ocurrió en 2018, hace ya siete años. En ese momento, Ana Isabel Hernández asegura haber comunicado estas presuntas irregularidades tanto a la dirección del CNIO como al Ministerio de Ciencia y a distintas formaciones políticas. Lo único que obtuvo, según su relato, fueron episodios que no califica como amenazas, pero sí como “situaciones muy incómodas”. Una vez más ninguna institución, incluida el ministerio que dirige Diana Morant, dio señales de preocupación.
La investigadora describe episodios dignos de un thriller de espías: “Había gente esperándome en el parking, coches siguiéndome hasta casa”, declaró en Código 10 de Cuatro. Sostiene que el CNIO, pese a su prestigio internacional, manejaba partidas que no acababan donde debían, algo que beneficiaba a empresas externas. A pesar de trasladar esta situación a responsables políticos, insiste en que no recibió respuesta de ningún gabinete, tampoco del Ministerio de Ciencia que lidera Diana Morant.
Cuando Ana Isabel Hernández solicitó el detalle de las compras supuestamente irregulares, le enviaron un listado surrealista: pomos de puertas, grifos de lavadora y otros materiales sin relación con la actividad científica del centro. Hernández sostiene que algunas de las empresas adjudicatarias tenían “vínculos directos con la dirección” del CNIO y que recibían contratos de manera repetitiva. Y aquí vuelve a subrayar que tampoco entonces el Ministerio de Ciencia, encabezado por Diana Morant, movió ficha.
Ana Isabel Hernández trasladó sus hallazgos del CNIO a Rafael Rodrigo, mano derecha del entonces ministro Pedro Duque, y también al Ministerio de Ciencia. Ninguna de esas alarmas, sostiene, provocó reacción política. Siete años después, cuando la Fiscalía Anticorrupción ha abierto diligencias por posibles delitos de prevaricación, malversación y tráfico de influencias, la pregunta inevitable es si Diana Morant seguirá mirando hacia otro lado ante un caso que lleva demasiado tiempo en silencio.
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