ESdiario

Por un 2026 con mayor concienciación sobre el bienestar animal

El año que queda atrás ha estado marcado por la negativa del Congreso para que la tauromaquia deje de ser Bien de Interés Cultural, la desprotección del lobo ibérico y la masacre de jabalíes

Gato

Gato

Raquel Aguilar
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Despidiendo el año toca hacer balance de lo ocurrido y lista de deseos para el año nuevo. Y me voy a centrar en cuestiones que afectan a los animales.Lamentablemente, pasado ya un cuarto de siglo del segundo milenio, quienes nos gobiernan, a todos los niveles, han demostrado una tremenda falta de empatía con los animales y un incomprensible desacompasamiento social. Varias cuestiones nefastas para los animales han marcado 2025. 

La primera, la negativa por parte del Congreso de los Diputados, pese a ser una petición firmada por 700.000 personas de nacionalidad española y mayores de edad, a debatir que la tortura taurina deje de ser considerada Bien de Interés Cultural, con todas las consecuencias que ello conlleva (por ejemplo, destinar hasta 500 millones de euros públicos según un estudio de Anima Naturalis, para mantener una actividad anacrónica, decadente y que cuenta con un amplio rechazo social).

Por otra parte, por la puerta de atrás a través de una ley que concierne al desperdicio alimentario y sin ningún tipo de respaldo científico, el lobo ibérico fue despojado de su estatus de especie en régimen de protección especial, permitiendo de nuevo su caza al norte del Duero.

Hablar del lobo nos lleva a reflexionar sobre la masacre de jabalíes que se está llevando a cabo por los cazadores, en muchos casos financiada con nuestros impuestos, con la excusa de la peste porcina y que, de nuevo, expone cómo todavía las administraciones se pliegan ante los intereses de los escopeteros, cuando les permiten criar y soltar jabalíes para cazarlos, dispersar las poblaciones favoreciendo la reproducción en los grupos divididos y eliminar del ecosistema a sus depredadores naturales, como ocurre con el estigmatizado lobo. Siguen consintiendo que generen un problema para permitirles que nos vendan que lo deben resolver a tiros.

En estos casos anteriormente expuestos vemos cómo dos actividades que se extinguen porque la sociedad evoluciona y las aparta por ser éticamente inaceptables, siguen siendo respaldadas e impulsadas “contra natura” por los distintos gobiernos (estatal y autonómicos).

Por otra parte, tenemos una ley de protección animal y un código penal que, con todas sus carencias, ni se cumplen, ni se persigue su cumplimiento.Un caso flagrante es la desatención de numerosos municipios a su responsabilidad en la gestión de colonias felinas, no sólo obligando a las personas voluntarias a asumir los costes de esterilizaciones y alimentación, sino que siguen multándolas llevar a cabo este trabajo altruista en favor de la sociedad, que deberían realizar los esos ayuntamientos.Por no hablar de los perros, caballos y burros, permanentemente atados en parcelas sin ningún tipo de cobijo, faltos de alimento y agua y cuyas denuncias, en demasiadas ocasiones, son desatendidas por los cuerpos de seguridad por considerarlas cuestiones menores e irrelevantes, pese a poder ser constitutivas de delito.Se siguen explotando animales en las cabalgatas, contratadas por los propios consistorios.

Los zoológicos y delfinarios siguen presentes en la publicidad de las instituciones.Seguimos sin protocolos de evacuación de animales en caso de situaciones de emergencia, que impidan que mueran ahogados o calcinados, sin posibilidad alguna de escapar, como hemos comprobado este verano.Y las inspecciones a granjas siguen siendo, además de anunciadas, insuficientes.

No obstante, y pese a este desprecio continuado de las administraciones y sus responsables hacia los animales, la sociedad sigue avanzando.Decenas de miles de personas han firmado sólo este último mes para exigir que se permita a la cierva Pepa seguir viviendo con Javi, el humano al que eligió para convivir, o para que Alvarito y otras mil palomas no sean gaseadas por el capricho de un centro comercial. Esta actitud social es acorde a los resultados del Estudio “Percepciones de la naturaleza y los animales” de la Fundación BBVA, publicado en febrero de este año, que confirma “Un cambio profundo en la percepción de los animales y su consideración moral”.Y coincide con los resultados del último estudio de Lantern “The green revolution” que recoge que la tendencia “veggie” se consolida con más del 11 % de la población adulta de nuestro país que consume entre pocos y ningún producto de origen animal. Si sumamos que en el Estado Español existen registradas más de 1500 entidades de protección animal con miles de personas voluntarias que dedican su tiempo y recursos a rescatar, cuidar, defender a los animales y a concienciar sobre la importancia de respetarles, es evidente que, aunque haya resistencia y reacción frente al cambio, éste ha llegado para quedarse. Porque no debemos olvidar nunca que respetar a los animales no tiene que ver con el color político. Es cuestión de empatía y compasión.

Así que, entre mis grandes anhelos para el 2026, está que siga creciendo la consideración moral hacia los animales. Y que quienes toman las decisiones que les afectan evolucionen de una vez y estén a la altura de la responsabilidad que han asumido.Por un 2026 repleto de empatía y compasión, también para los animales.

tracking