Un puticlub camuflado como salón de belleza resiste en Valencia pese a la orden de cierre
El club Felina aprovecha su impunidad para anexionarse locales colindantes, ampliar su tanaño y continuar ejerciendo la actividad ilegal en pleno barrio residencial de Valencia

El puticlub de Valencia
En pleno barrio residencial de Exposición en Valencia y a escasos metros de dependencias municipales, uno de los prostíbulos más conocidos y de mayor tamaño de la ciudad continúa operando sin licencia de actividad válida, según informes técnicos del propio Ayuntamiento de Valencia. Pese a tratarse de un establecimiento sobradamente conocido y a existir resoluciones administrativas que cuestionan su legalidad e incluso ordenan su cierre, el local sigue funcionando con total normalidad desde hace años, alimentando la sensación de impunidad y de falta de actuación efectiva por parte de la administración municipal.
Se trata del club Felina, sobre el que pesa una orden de cierre desde 2022. El puticlub Felina carece de licencia de actividad y, como señala el informe de Urbanismo consultado por ESdiario, ha tratado de camuflarse solicitando licencia como “salón de belleza y estética”, una fórmula que, según la propia orden municipal, no se corresponde con la realidad del espacio ni de su funcionamiento. El citado expediente señala de forma expresa que, tras la inspección practicada, se concluye que "las dependencias son habitaciones con camas:, algo que puede comprobarse en el propio proyecto técnico presentado por la empresa. Por ello, los técnicos municipales advierten de que "la actividad se asemeja más a la de un hostal, lo que obligaría a presentar una documentación completamente distinta para poder legalizar una situación" que el Ayuntamiento califica como "ilegalizable" en los términos actuales.
De hecho, el club de alterne Felina no se esconde y en su página web, lejos de presentarse como salón de belleza se describa como "una exclusiva casa de citas en Valencia con licencia administrativa para ejercer actividades relacionadas con servicios de compañía". Sí intenta pasar desapercibido, en cambio, de forma física. En la calle no exhibe ningún rótulo ni cartel. Pasa desapercibido con la apariencia de un portal de viviendas al uso.
El local no ha recurrido dicha orden de cierre, según las fuentes consultadaa por ESdiario. Al contrario, se ha expandido anexionándose locales colindantrs y aumentado su tamaño. En la fachada opuesta existían anteriormente tiendas cerradas, entre ellas un concesionario de coches y otro local vinculado a un antiguo club cerrado, que habrían sido integrados interiormente, conformando un espacio continuo que ocupa prácticamente toda la manzana por dentro, según describen fuentes conocedoras del entorno.
Pasividad del Ayuntamiento de Valencia
La normativa municipal y autonómica otorga al Ayuntamiento de València herramientas suficientes para actuar en casos de actividades sin licencia o con uso incompatible con el declarado. Entre ellas se encuentran el cese inmediato de la actividad, el precinto cautelar del local, la clausura temporal o definitiva, la imposición de multas coercitivas periódicas y la ejecución subsidiaria en caso de incumplimiento reiterado.
Estas herramientas sí se han aplicado en otros casos en la ciudad, como el cierre de hostales clandestinos en el entorno de Mestalla, la clausura de locales de ocio sin licencia en Ciutat Vella o las intervenciones municipales contra after-hours y clubes encubiertos en barrios como Ruzafa, todos ellos ejecutados tras informes técnicos y órdenes administrativas similares.
Sin embargo, en el caso del local de la calle Rafael Naturalista Cisternas, pese a existir informes técnicos desfavorables y una orden de cierre que debería haberse ejecutado, ninguna de estas herramientas se ha materializado de forma efectiva, permitiendo que la actividad continúe abierta durante años y alimentando la percepción de inacción administrativa y trato desigual.