cultura
La llegada de los cuadros de Sorolla a Valencia provoca un cisma en el Ayuntamiento por su ubicación
Compromís y PSPV critican la gestión del traslado de los 220 cuadros de Sorolla, calificándola de "despropósito cultural", y piden soluciones reales mientras acusan la alcaldesa, María José Catalá, de improvisar con en el Palacio de las Comunicaciones.

Palacio de las Comunicaciones de Valencia
La llegada de 220 obras de Joaquín Sorolla a Valencia desde The Hispanic Society Museum & Library de Nueva York, que en un principio debería suponer un motivo de alegría y orgullo para los vecinos y vecinas de la ciudad, ha vuelto a poner de relieve las tensiones políticas que se viven en el consistorio convirtiendo en un cisma una buena noticia para el 'cap i casal' a raíz de la denuncia llevada a cabo por Compromís debido a la “gestión errática” del proyecto del antiguo Palacio de las Comunicaciones —el antiguo edificio de Correos comprado por el expresident de la Generalitat Ximo Puig para invitar a algunos amigos a ver la mascletà—, reclamando que se paralice definitivamente un plan que consideran “caro e improvisado”. Por su parte, el PSPV critica la improvisación del equipo de gobierno municipal, que ha decidido trasladar temporalmente las obras al Museu de la Ciutat, pese a no disponer de un espacio adecuado.
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Sonia García
El conflicto surge después de que el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y la alcaldesa M.ª José Catalá anunciaran que el Museu de la Ciutat acogerá temporalmente las obras de Sorolla mientras se resuelve un recurso administrativo pendiente sobre la rehabilitación del Palacio de las Comunicaciones. Compromís ya había propuesto inicialmente el Museu Sant Pius V como espacio más adecuado y considera que la nueva solución, aunque inmediata, evidencia la improvisación constante del gobierno municipal.
Según la portavoz de Compromís, Papi Robles, “nos vendieron un gran proyecto cultural y lo que tenemos es un despropósito que costará decenas de millones y que no resuelve nada”. La formación critica que el plan original del Palacio de las Comunicaciones es “un contenedor pensado sobre todo para el turismo” y aboga por un uso público y social del edificio, como una biblioteca o centro ciudadano, en lugar de un capricho costoso que cambia cada pocos meses.
El PSPV también se suma a las críticas. La concejala Maite Ibáñez denuncia que la gestión actual supondrá 1,15 millones de euros anuales durante 15 años y advierte que el traslado improvisado al Museu de la Ciutat “desmerece unos fondos tan importantes para la ciudad como son los de Sorolla”. Además, alerta del riesgo de saturar la colección pictórica existente si no se ejecutan mejoras estructurales y ampliaciones de espacio antes de exhibir las obras.
El conflicto del “caso Sorolla” se suma a otros problemas culturales y urbanos que, según Compromís, el gobierno municipal está dejando sin resolver: movilidad colapsada, crisis de vivienda, expulsión del vecindario y exclusión social creciente. Para los valencianistas, la política cultural de Catalá se ha convertido en un juego de anuncios y exposiciones improvisadas que no atienden a las necesidades reales de la ciudadanía.
El origen de la polémica remonta al verano pasado, cuando Generalitat y Hispanic Society firmaron un convenio por cuatro años para que el Palacio de las Comunicaciones fuese la primera sede internacional de la institución neoyorquina en 2026, con posibilidad de prórroga. Sin embargo, la licitación de la rehabilitación del edificio fue suspendida en noviembre por el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC), tras un recurso presentado por el Colegio de Arquitectos de la Comunitat Valenciana.
En este contexto, tanto Compromís como PSPV coinciden en la necesidad de un proyecto cultural serio, con criterios técnicos y planificación real, que permita a los valencianos disfrutar de las obras de Sorolla sin improvisaciones ni costes innecesarios, y reclaman que el antiguo Palacio de las Comunicaciones se transforme en un espacio permanente de interés público y social.