juan de oleza
Con un oriolano empezó Mercosur

Con un oriolano empezó Mercosur
Tras casi 27 años de negociaciones, con la asistencia de la presidenta de la Comisión Europea Úrsula Von der Leyen, los Estados miembros de la UE y los del Mercado Común del Sur (Mercosur) firman finalmente hoy en Asunción (Paraguay) el histórico acuerdo que pone en marcha la maquinaria para crear la mayor zona de libre comercio del mundo. El pacto, que deberá superar aún el trámite de debate y aprobación en el Parlamento Europeo, supone eliminar aranceles, abrir un mercado de más de 700 millones de consumidores, facilitar el comercio para empresas, ahorrando millones de euros, diversificar cadenas de suministro y fortalecer sectores como automoción, química y energías renovables, además de promover estándares medioambientales y laborales, creando oportunidades para el comercio de productos agrícolas, vinos y licores, y materias primas clave para la transición verde.
A estas alturas, todo esto –protestas de algunos sectores agrícolas, incluido- es más o menos conocido. Pero lo que no sabe prácticamente nadie es que todo empezó cuando el oriolano Tomás Abadía Vicente, uno de los pioneros del mandato de directivas de negociación, redactó el de Mercosur en 1999. Con él –alto funcionario europeo durante veinticinco años- hemos hablado cuando se disponía a salir desde Madrid para estar este domingo presente en los actos que celebra la Real Orden de San Antón en Orihuela. Su opinión autorizada no deja lugar a dudas: “El gran ganador es Europa pues los servicios, inversiones, compras gubernamentales y reglas y disciplinas, juegan en favor de la UE. Por encima de estas consideraciones, el pilar político es el más importante con los elementos del cambio climático, medio ambiente, deforestación, biodiversidad, narcotráfico, Naciones Unidas, paz mundial, etc.”
Y nos insiste en que hay que enfocar el asunto con racionalidad. “El acuerdo tiene tres pilares: político, económico y cooperación. En 2002 cerramos la negociación del pilar político y de cooperación en la Cumbre de Madrid. El pilar económico/comercial ha tenido problemas. Pero hay que enfocar el asunto con racionalidad, porque para el sector agroalimentario español, el acuerdo UE- Mercosur es una gran oportunidad que conviene no desaprovechar. Y en la presente situación geopolítica mundial, es un acuerdo indispensable para la UE y para Mercosur”.
Tras muchos años de análisis y estudio de las posibles repercusiones de este tratado comercial sobre los diferentes sectores y especialmente sobre el sector agroalimentario, con negociaciones oficiales entre los países que finalizaron el pasado diciembre, se redactó un texto muy detallado que tiene dos partes un acuerdo interino en materia específicamente comercial que tiene que ser aprobada por parte del Consejo y Parlamento Europeo), previsiblemente en primavera, y un tratado ya definitivo con mucho más aspectos que deberá ser ratificado o no por cada uno de los Estados miembros de la Unión Europea.
Brillante currículum
Tomás Abadía Vicente nace el 1 de abril de 1948 en la ciudad española de Orihuela. Realiza sus estudios primarios en el colegio Santo Domingo de su ciudad natal y el bachillerato en el colegio Inmaculada (Jesuitas) en Alicante. Se licencia en Derecho por la Universidad de Valencia en 1970. De 1971 a 1973 amplía estudios de posgrado de política internacional en la universidad de Burdeos y en la universidad de Londres.
Inicia su carrera en la Cámara de Comercio e Industria de Madrid en 1976 como técnico de comercio exterior en Ecuador y Venezuela. En 1977 se incorpora como asesor y después como jefe de Relaciones Internacionales de la Cámara de Comercio de Madrid donde, en una brillante etapa con el presidente Adrián Piera, desarrolló durante diez años una intensa labor de promoción del comercio exterior, atracción de inversiones extranjeras y preparación del mundo empresarial de cara al ingreso a la Comunidad Económica Europea. También fue director de misiones empresariales al exterior y contribuí a la internacionalización del mundo empresarial español.
En 1988 gana el concurso-oposición de Administrador Principal en la Dirección General de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea. Se desplazó a Bruselas y estuvo cinco años en la dirección del GATT/OCDE como jefe de sector de Política Exterior de Pesca. Participó en importantes negociaciones como los acuerdos de pesca con Marruecos, con Argentina, con Noruega, la crisis con Canadá, y responsable en la FAO del Código de Pesca.
Miembro de los Comités de Pesca de la NAFO, de la OCDE y del ICCAT, al no tener recursos haliéuticos en las aguas comunitarias gestiona la consecución de cuotas de pesca para la flota comunitaria europea con el fin de que la flota española pudiera faenar en caladeros exteriores. La negociación con Argentina fue intensa pues hubo que delimitar bien las áreas de pesca por la presencia de Reino Unido en Malvinas. La crisis con Canadá alcanzó un nivel de tensión extremo y hubo un conato de guerra en el mar por el fenómeno de la sobrepesca.
En 1994 pasó a formar parte en la Dirección de América Latina y desarrolló, hasta el año 2003, diferentes responsabilidades como encargado de las relaciones con Argentina, Brasil, Mercosur y el Grupo de Rio. En su condición de jefe de Unidad adjunto de Mercosur y Chile, concluyó el acuerdo de asociación con este país y desarrolló importantes acuerdos de ciencia y tecnología con Argentina y Brasil. También se ocupó del Grupo de Rio, mecanismo de concertación política con América Latina y el Caribe. La entrada de España y Portugal en la Unión Europea significó comenzar una nueva etapa de relación con América Latina y Tomás Abadía contribuyó a romper moldes en muchos frentes, como los acuerdos comerciales y, un paquete de cooperación muy importante en materia de derechos humanos, fortalecimiento del Estado de Derecho en la región y la cohesión social.
Miembro del equipo negociador de los Acuerdos de Ciencia y Tecnología entre la Unión Europea, Argentina y Brasil e igualmente, de los Acuerdos Euratom-Argentina y Euratom-Brasil. Ejecutó en este periodo numerosos proyectos de cooperación en los sectores de justicia, reformas de la administración y derechos humanos. También en el sector de la salud y en la creación de Centros de Biotecnología en Brasil y Cenibiot en Costa Rica.
Después del atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Abadía participa en dos importantes acuerdos de refuerzo de la seguridad nacional en EE. UU.: el de Aviación donde se introdujeron las reglas PNR y fortalecieron las normas de control, competencia y reducción de emisiones CO2. Y también se firmó el acuerdo Antiterrorista y de Comercio, además de una cooperación en países terceros, principalmente asuntos de seguridad en América Central.
En 2003 fue nombrado jefe de la Delegación de la Comisión Europea para Costa Rica y Panamá, cargo que desempeñó hasta noviembre del 2007. Intervino en la negociación del Acuerdo Regional de Asociación entre la Unión Europea y América Central y Panamá; también, en la ejecución de un importante paquete de cooperación en el sistema judicial, la reforma de la administración pública y el medioambiente en el parque nacional del Tortuguero, en Costa Rica. Este último proyecto lo inauguró Josep Borrell que, en su momento, era presidente del Parlamento Europeo.
Jefe de Delegación de la Comisión Europea para Costa Rica y Panamá en el periodo comprendido entre 2003 al 2007, impulsó la negociación del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y América Central y Panamá y el préstamo de la Banca Europea de Inversiones a Panamá (500 millones de euros) que posibilitó la adjudicación de la ampliación del canal a un consorcio europeo, mejorando el diálogo político.
Regresó a Bruselas en octubre del 2007 y al año siguiente se incorporó al Servicio Diplomático Europeo (EEAS), en la dirección para Estados Unidos y Canadá, participando en las negociaciones del acuerdo de antiterrorismo y comercio, y del acuerdo de aviación con el Gobierno de Estados Unidos. Estuvo como consejero durante cinco años para estos dos países en la época de la administración del presidente Obama y la secretaria de Estado Hilary Clinton.
Abadía se jubiló en septiembre de 2012, después de veinticinco años al servicio de la Unión Europea, y regresó a España. El Grupo Biomédico Ascires le ofreció ser presidente fundador de la Fundación biomédica QUAES (de la que actualmente es presidente honorario), enfocada a la lucha contra el cáncer, la investigación genómica y los diagnósticos de precisión. Incorpora al Patronato a grandes figuras como César Nombela, el discípulo predilecto de Severo Ochoa, Bernat Soria, que fue ministro de Sanidad con José Luis Rodríguez Zapatero, y Félix Prieto, gran genetista. Apoyó asimismo la participación en los grandes programas de ciencia y tecnología «Horizon Europe».
También sigue vinculado a IADIC International como presidente. Desde esta consultora internacional ayudan a las empresas europeas y españolas a proyectarse al exterior con buena seguridad jurídica y abrir mercados en América Latina, especialmente en los sectores de salud y construcción. Igualmente, mantiene el despacho de abogado internacional en Madrid y árbitro comercial internacional.
Ha recibido diversas condecoraciones, entre otras la de Orden de Mayo de Argentina, Simón Bolívar de Bolivia, Amador Guerrero de Panamá, y las llaves de las ciudades de San José de Costa Rica y de Panamá. En su ciudad natal, Orihuela, fu nombrado Caballero de la Real Orden de San Antón en 2023.