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Festival de odio e insultos de la izquierda al jugador judío del Levante UD, Tay Abed, por su origen
Ola de antisemitismo por el fichaje del futbolista de Israel calificando al club de "atrocidad y decisión inmoral" y hasta pidiendo boicots de no acudir al estadio Ciutat de Valencia

Tay Abed, jugador judío nacido en Israel, fichado por el Levante UD
El conflicto de Oriente Medio ha saltado del debate político a la grada, y de ahí a las redes sociales, dejando una víctima colateral tan absurda como inquietante: un futbolista. El fichaje de Tay Abed, jugador judío nacido en Israel, por el Levante UD ha desatado una oleada de comentarios antisemitas, señalamientos personales y boicots que nada tienen que ver con el deporte. Y todo bajo una coartada cada vez más habitual: usar la guerra de Gaza para justificar el odio al judío, aunque no tenga absolutamente nada que ver con ella.
Lo que está ocurriendo con Tay Abed, jugador judío nacido en Israel y recién fichado por el Levante UD, no es una anécdota ni un exceso puntual de redes sociales. Es la consecuencia de meses de discurso odio, de agitación ideológica y promoción del antisemitismo por parte de una izquierda en España -que usa Palestina como gran cortina de humo a su falta de propuestas y a la corrupción del PSOE- que ha decidido que, esta vez, el judío vuelve a ser el culpable de todo por la acción de Netanyahu en Gaza, como si todo israelí fuera responsable de lo que hace su Gobierno.
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A Tay Abed se le acusa, implícita o explícitamente, de ser responsable de la guerra en Gaza. Como si un extremo de banda fuera un general del Ejército israelí. Como si el mero hecho de haber nacido en Israel le convirtiera automáticamente en criminal. Esto no es solidaridad con Palestina o Gaza. Esto es odio antisemita. El caso del abonado Luis Pomer resume a la perfección la deriva. Seguidor del Levante UD desde la infancia, anuncia que no volverá jamás al estadio Ciutat de Valencia porque el club ha cometido, según él, una “inmoral decisión” y una “atrocidad”. ¿El motivo? Haber fichado a Tay Abed. No por su rendimiento, no por su salario, no por un problema deportivo. Por ser judío y de Israel. El club valenciano, dice, “ha dejado de tener principios”. Los nuevos principios, al parecer, consisten en excluir personas por su origen.
Desde la Delegación de Peñas del Levante UD, su presidente reconoce que, aunque no hay quejas formales, sí se han detectado en redes “comentarios disconformes con el fichaje por todo lo que está haciendo Israel en Gaza”. La frase es demoledora: se borra al individuo y se le sustituye por un Estado. El jugador desaparece, queda el estigma. La escena se completa en la grada. Banderas de Palestina exhibidas no como gesto humanitario genérico, sino como protesta directa contra la presencia de un futbolista concreto. Algunas peñas y abonados acusan al club de “blanquear al Estado genocida de Israel” por fichar al judío Tay Abed. Como si el Levante UD una embajada israelí dirigida por Netanyahu.
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