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Marta Mercader reina en las Fallas infantiles en color azul cristal

La Fallera Mayor Infantil de Valencia opta por el claro de la mañana para el espolín de su Exaltación. La mantenedora Cuchita Lluch: "Sois las herederas de nuestra cultura y nuestras tradiciones y que debéis hacer perdurar en el tiempo"

La Fallera Mayor Infantil de Valencia, Marta Mercader, el día de su Exaltación

La Fallera Mayor Infantil de Valencia, Marta Mercader, el día de su Exaltación

Enrique Martínez Olmos

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Hay colores que no se eligen: te eligen. Y el azul cristalino con el que Marta Mercader se presentó ante Valencia en su Exaltación como Fallera Mayor Infantil no era sólo un espolín alegre inspirado en el amanecer; era una declaración de intenciones. Transparente, limpio, verdadero. Como ella. Como la infancia cuando se vive desde la fiesta.

El Palau de la Música acogió este sábado, desde las 17.30 horas, uno de los actos más delicados y decisivos del calendario fallero: la Exaltación de la Fallera Mayor Infantil de Valencia y su Corte de Honor. Un ritual que no entiende de prisas ni de artificios, porque aquí se consagra algo más que un cargo: se deposita el futuro simbólico de la fiesta en manos pequeñas pero conscientes. Marta Mercader y las trece niñas que la acompañan recibieron sus bandas en un acto sostenido por la emoción y la responsabilidad.

La mantenedora de Marta Mercader, Cuchita Lluch, que fue fallera mayor infantil de Valencia en 1975, hija y nieta de mantenedores y es madre de corte infantil, habló desde la experiencia completa, desde la Cadira d’Or ocupada en todos los tiempos posibles. Y lo hizo con una advertencia luminosa: “Sed conscientes del valor de vuestro nombramiento, del valor que adquirís porque sois las herederas de nuestra cultura y nuestras tradiciones”. No era una frase: era un encargo.

La Fallera Mayor Infantil de Valencia, Marta Mercader, el día de su Exaltación

La Fallera Mayor Infantil de Valencia, Marta Mercader, el día de su Exaltación

Antes, el riesgo. Porque la Exaltación de la Fallera Mayor Infantil de Valencia no es terreno fácil. Mantener la atención de las falleras y presidentes infantiles exige algo más que protocolo. Y ahí apareció Espurna, un musical de nuevo cuño, pedagógico, lírico, nada obvio. Sin músicas prestadas ni golpes de efecto, fue desgranando los ingredientes de la fiesta hasta llegar a su verdad última: el fuego. El corazón encendido del muñeco como metáfora de la autoestima, de la pertenencia, de esa eternidad circular que son las Fallas, que empiezan y acaban para volver a empezar. Formal, didáctico, emotivo. Suficiente.

El pasodoble Marta Mercader y El Fallero tendieron la alfombra hacia el momento protocolario. Y entonces desfilaron ellas: las falleritas del presente y del futuro, de estreno riguroso, con los colores de la Sedería Tradicional Valenciana. Aitana Ramírez y Alba García Pardo en Rosa Antiguo; Martina Songel y Vega Carmen González en Pietra; Daniella Borrego y Claudia de los Ángeles en Marfil; Jimena Mompó y Jimena Noguera en Zafiro; Nuria Miñana y Olga Garriga en Bonsai; Lola López y María Mariner en Borgoña. Nombres que hoy suenan a infancia y mañana, quién sabe, quizá a historia repetida.

Y después, Marta Mercader. Inquieta, infatigable, sin impostura. La que no engaña porque es exactamente lo que muestra. Se vistió de majestad con una naturalidad pasmosa, marcando tiempos y sensaciones, permitiéndose llorar cuando la alcaldesa le mostró la banda. Como un espejo de lo vivido horas antes por Carmen Prades. Porque hay lágrimas que no pesan: consagran.

La Fallera Mayor Infantil de Valencia, Marta Mercader, el día de su Exaltación

La Fallera Mayor Infantil de Valencia, Marta Mercader, el día de su Exaltación

Cuchita Lluch cerró el acto dibujando el camino que viene. La Crida, cuando Valencia se rendirá a sus pies. La mascletà, con el senyor pirotècnic siempre presente, hoy y en el recuerdo futuro, dicho en bajito. La Ofrenda, agradeciendo el “milagrito”. Y la cremà, donde se vuela, se llora y se sonríe a la vez, porque el sueño termina pero la certeza permanece: hemos cumplido, hemos vivido, y mañana despertaremos con otra esperanza. Eso les pidió a las trece: despertar. Ser conscientes. Dar las gracias a Valencia por el regalo recibido y comprometerse a hacerlo eterno. Marta Mercader ya reina como Fallera Mayor Infantil de Valencia. Y lo hace en azul cristal. Como el amanecer. Como la promesa.

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