trasvase
Estupor en el PP valenciano por la estrategia de Azcón de abrir la guerra del Ebro: "Sólo da a las Vox"
Los populares recuerdan que "Feijóo dejó claro que hay que llevar agua de donde sobra a donde haga falta" y que es un error caer en una estrategia de división entre comunidades "como hace el PSOE"

El candidato del PP a la presidencia de Aragón, Jorge Azcón
Hay frases que no son un desliz, son una elección. Y la de Jorge Azcón en el debate de TVE con los candidatos a las próximas elecciones aragonesas de que “si yo soy presidente de Aragón nunca habrá un trasvase del Ebro” ha caído como una bomba silenciosa en el PP de la Comunitat Valenciana y de Murcia por innecesaria, trasnochada… y por peligrosa. En Valencia y Murcia nadie entiende la jugada. Reabrir la guerra del agua, recuerdan fuentes populares, fue durante años una estrategia clásica del PSOE: dividir territorios, enfrentar comunidades y enterrar consensos de Estado. Fue el socialismo el que derogó el Plan Hidrológico Nacional y sepultó el trasvase del Ebro generando un gran agravio a la Comunitat Valenciana, Murcia y Andalucía por contentar al nacionalismo catalán. Que ahora sea un dirigente del PP quien rescate ese marco mental provoca, como mínimo, desconcierto.
Más aún cuando choca frontalmente con la línea marcada por Alberto Núñez Feijóo, que ha sido cristalino en este asunto: “hay que llevar agua de donde sobra a donde haga falta”. Un principio sencillo que huye de los reinos de taifas y se apoya en una idea básica de solidaridad interterritorial. Justo lo contrario del mensaje lanzado por Jorge Azcón. En el PP interpretan sus palabras como un guiño al electorado regionalista de Aragón. Pero el diagnóstico interno es duro: se están invocando fantasmas del pasado, guerras que parecían superadas y que solo benefician a quienes viven del conflicto permanente. Entre los datos que se recuerdan en privado está uno demoledor: el Ebro vierte al mar, en apenas veinte días, el equivalente al consumo anual de agua de toda España.
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El problema no es solo técnico. Es político. Fuentes populares advierten de que este tipo de declaraciones de Azcón proyectan una imagen de enfrentamiento entre territorios que no solo contradice el discurso nacional del PP, sino que además abre una autopista electoral para Vox. Y Vox ya está circulando por ella. José Antonio Fúster, portavoz nacional, lo resumió sin rodeos: “Una declaración perfecta para entender el fracaso egoísta del Estado autonómico. Un río que nace en Cantabria y que bebe de Palencia, Burgos, Álava, La Rioja y Navarra antes de llegar a Aragón es un bien nacional. Sólo puede ser nacional. En el interés de todos los españoles”. Desde la Comunitat Valenciana, el portavoz en Les Corts, José María Llanos, indicaba que “negar el pan, es maldad, negar el agua, es lo mismo. No hay palabras para definir este latrocinio de algo que no es suyo. El PP de Azcón se cree que el agua es de su propiedad. Cuánto diosecillo del mal, en realidad eso es más bien ser un demonio”. Un enfrentamiento que no gusta al PP valenciano con el socio donde en tierras valencianas tienen buena relación.
Desde Vox elevan aún más el tono y acusan directamente a Azcón de actuar “como el nacionalismo”, traduciendo su mensaje a una consigna reconocible: “España nos roba el agua”. Un marco que el PP conoce bien y que sabe que siempre pierde cuando entra en él. El ex senador de Ciudadanos, Fran Carrillo, lo resumía perfectamente: “Azcón tiene las elecciones ganadas sin necesidad de decir esto. No sólo enmienda el mejor proyecto que tuvo Aznar, el Plan Hidrológico Nacional, tan necesario para España, sino que le regala a Vox unos miles de votos para las generales”. Eso, en el PP valenciano, lo tienen claro: esta guerra no suma, divide. Y cuando se divide, otros recogen los frutos.
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