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“Monterazo” en Israel para ganar en la prórroga al Hapoel (99-104)
Montero (29 puntos, 8 asistencias y 39 de valoración, récord personal) firmó una actuación sobresaliente para liderar al Valencia Basket a una victoria de enorme mérito en Israel

Jean Montero
Hapoel Ibi Tel Aviv (99): Jones (7), Timor (0), Malcolm (10), Wainright (7) y Oturu (8) -quinteto inicial- Motley (17), Blakeney (23), Palatin (0), Blayzer (-), Odiase (0), Micic (7) y Madar (20).
Valencia Basket (104): Taylor (11), Reuvers (20), Pradilla (2), Montero (29) y Thompson (17) -quinteto inicial- Puerto (2), De Larrea (2), Key (11), Moore (2), Sako (8), Nogues (0) y Sima (0).
Parciales: (21-24 / 28-12 / 24-25 / 15-27 / 11-16)
Máximo anotador del partido: J. Montero (29)
El inicio fue igualado, sin un dominador claro. El Valencia encontró ventajas en el juego interior, sumando 16 de sus 24 puntos en la pintura. Desde el primer cuarto se vio que el ritmo no era el que quería el Valencia: poco balón en movimiento, escaso acierto exterior y demasiadas posesiones forzadas. Sako y Thompson sostuvieron al equipo en esos primeros minutos, siendo todo el juego interior sin acierto en el tiro exterior.
El segundo cuarto fue muy negativo para el Valencia. El Hapoel subió la intensidad, castigó cada error y encontró en el triple su mejor arma, con cinco aciertos y un parcial de 23-4 que rompió el partido. Los taronja se desconectaron por completo: pérdidas, malas decisiones y canastas fáciles falladas que se transformaron en puntos en transición para el conjunto israelí. Al descanso, el 49-36 reflejaba lo ocurrido en la pista. El 1/8 en triples y la incapacidad para frenar a Blakeney (15) evidenciaban un equipo superado y sin respuestas.
Tras el descanso, la reacción fue más un intento que una realidad. Reuvers asumió galones y anotó nueve puntos consecutivos, pero la defensa siguió siendo demasiado blanda, permitiendo al Hapoel anotar con excesiva facilidad cerca del aro. El Valencia mejoró en ataque, pero sin continuidad defensiva es imposible cambiar la dinámica de un partido. El tercer cuarto terminó con 73-61, una desventaja que incluso pudo ser mayor.
En el último cuarto llegó, por fin, el Valencia que se esperaba. El equipo subió una marcha en defensa, fue más agresivo, empezó a correr y comenzaron a entrar los tiros exteriores. Aun así, el Hapoel siguió encontrando puntos con demasiada facilidad, fruto de errores defensivos taronja que se repitieron durante todo el partido. La diferencia fue que esta vez el Valencia no se descompuso. Con el paso de los minutos fue creyendo, se acercó en el marcador y, a dos minutos y medio del final, un triple de Montero empató el partido y cambió por completo el escenario.
La prórroga fue un ejercicio de personalidad. El Valencia fue mejor, más sólido y más inteligente, apoyado en un Montero decisivo, que asumió la responsabilidad, bien acompañado por Reuvers (20) y Thompson (17). Una victoria que suma, pero que vuelve a dejar claro que el equipo no puede permitirse tres cuartos de desconexión defensiva. Esta vez apareció el talento y el carácter para salvar el partido; otras veces, ante rivales de este nivel, puede no ser suficiente.