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Las nietas de Juan Roig brillan ante la Policía Nacional: espolín y la escultura del dueño de Mercadona
Juana Paula Centeno Roig y Trinidad Ferrer Roig con su espolín Carpio, falleras mayores de Convento Jerusalén, deslumbran en la entrega de la Bandera de España a la comisaría de Zapadores a la que el empresario valenciano ha donado la escultura del Ángel Custodio

Las nietas de Juan Roig, Juana Paula Centeno Roig y Trinidad Ferrer Roig, con Marlaska, Hortensia Herrero y las Falleras Mayores de Valencia
No fue solo un acto institucional. Fue una escena cargada de simbolismo y tradición. En la Comisaría de Zapadores, donde ya ondea la Bandera de España en la Jefatura Superior de la Policía Nacional en la Comunitat Valenciana, las miradas no se posaron únicamente en autoridades y uniformes. También lo hicieron en dos jóvenes protagonistas con apellido ilustre: las nietas de Juan Roig. Juana Paula Centeno Roig y Trinidad Ferrer Roig, falleras mayores de Convento Jerusalén, deslumbraron en un acto solemne presidido por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y amadrinado por Hortensia Herrero, con la presencia del presidente de Mercadona.
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Si hubo un detalle que elevó la escena fue el nuevo espolín de la nieta menor del dueño de Mercadona, Trinidad Ferrer Roig. La fallera mayor infantil de Convento Jerusalén lució el espolín Carpio de Compañía de la Seda, su segundo gran traje tras el de su exaltación. Un tejido que no es solo indumentaria, sino símbolo de herencia, artesanía y poderío cultural valenciano. “Ella es magia en estado puro y nos lo transmite a cada momento y este traje también lo es”, señalaron sus indumentaristas. El espolín, con su riqueza cromática y su caída impecable, convirtió la ceremonia junto a la otra nieta de Juan Roig, Trinidad Ferrer Roig, en una estampa casi pictórica: uniforme azul marino, bandera rojigualda y seda valenciana en el mismo encuadre.
El acto formalizó la entrega de la Bandera Nacional a la Jefatura Superior de la Policía Nacional en la Comunitat Valenciana, prerrogativa reconocida por Real Decreto en 2015. Participaron 205 agentes formados en el patio, en una ceremonia que culminó con el homenaje a la enseña nacional. Además, se inauguró la escultura del Ángel Custodio, patrón del cuerpo, obra de Bronces Jordá cuya ejecución fue sufragada por Juan Roig, Vicente Boluda y Kiko Jordá. Un gesto que refuerza el vínculo del empresario valenciano con las instituciones y con su tierra. Entre las autoridades presentes estuvieron el director general de la Policía, Francisco Pardo, el director adjunto operativo, José Ángel González, el conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, y la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé. Y por supuesto, las falleras mayores de Convento Jerusalén, Juana Paula Centeno Roig y Trinidad Ferrer Roig, acompañando a sus abuelos, los propietarios de Mercadona.
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No es la primera vez que la familia de Juan Roig se convierte en protagonista de la vida social valenciana y de las Fallas, pero la imagen de sus nietas en primera línea institucional refuerza un relato: continuidad y arraigo. Juana Paula Centeno Roig, fallera mayor, y Trinidad Ferrer Roig, fallera mayor infantil de Convento Jerusalén, no sólo representan a su comisión. Representan una generación que combina tradición y visibilidad. Apellido empresarial y seda valenciana. Modernidad y raíces. En un acto cargado de simbolismo patriótico y reconocimiento a la Policía Nacional, fueron ellas con su espolín incluido, quienes aportaron el toque fallero y sobre todo que la saga del presidente de Mercadona está garantizada no sólo en el mundo empresarial, sino también en la tradición valenciana.

Juan Roig, presidente de Mercadona, Hortensia Herrero y Fernando Grande-Marlaska, ante la escultura del Ángel Custodio