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Ayudar a quien ayuda

"Begoña, motor de Conexión Felina Cullera, necesita una mano para que sus queridos mininos sean adoptados o encuentren casa de acogida. Si no puedes acoger, ayuda al menos a difundir su caso".

La labor de quienes gestionan colonias felinas es encomiable.

La labor de quienes gestionan colonias felinas es encomiable.

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Rescatar y cuidar animales no es fácil. De hecho, no sólo supone destinar parte de los ingresos, sino un tremendo desgaste físico y emocional. Cuando se es consciente de las situaciones terribles a que se enfrentan los animales y se decide ayudarles, la vida cambia.

De pronto se activa un radar que detecta animales perdidos, enfermos y necesitados de asistencia. No importa que se vaya de cena con los amigos o a una comida familiar. Si hay un animal que necesita ayuda y se cruza en el camino, los planes cambian instantáneamente, sin siquiera planteárselo.

Los casos más sencillos implican una llamada a la policía y esperar a que pasen a recogerlo. Otros, suponen incontables horas hasta conseguir la captura. En ocasiones, es la visita veterinaria cuya única alternativa es facilitar la partida para evitar una lenta y agónica muerte. Situaciones inesperadas hay tantas como animales necesitados de ayuda.

Si además se decide colaborar de forma continuada en algún refugio, santuario o cuidar de los gatos que sobreviven en la calle, agrupados en colonias, se suma a los imprevistos la presión de ser responsable de muchas vidas.

Porque, aunque vivamos en un país donde los animales que se encuentran en las calles de un municipio son responsabilidad de su ayuntamiento, incluso en el caso de consistorios que asumen destinar recursos económicos a la protección de sus animales y facilitar la tarea de las personas que, de forma voluntaria se implican en su cuidado, el peso de la atención y el trato hacia los animales recae sobre el voluntariado.

Y esta carga no es poca.

Hoy me voy a centrar en quienes gestionan colonias felinas. Su labor es extraordinaria y su carga emocional tremenda. Suministran comida y agua a los animales, todos y cada uno de los días del año, llueva a mares, haga un frío gélido o un calor desesperante. Y evidentemente, lo hacen fuera de su horario laboral, generalmente de noche, robándole varias horas al sueño, pues raro es que atiendan un único punto de alimentación, debiendo recorrer hasta decenas de kilómetros.

Además, deben capturarlos para llevarlos a esterilizar, o cuando están enfermos, trasladarlos al veterinario. Por si esto fuese poco, no es extraño que se enfrenten a insultos, acoso e incluso agresiones, por no mencionar el dolor que supone encontrar a alguno de los gatos que cuidan atropellado, envenenado o, simplemente, que haya desaparecido con la incertidumbre y el dolor que supone no haber podido hacer más por él.

Llegan y se van con el corazón encogido, porque nunca saben a qué situación se van a tener que enfrentar. Entre los gatos que cuidan, siempre los hay que son más sociales, tal vez la camada de una gata nueva en la colonia aún no esterilizada o alguno que necesita cuidados más específicos (sordos, alérgicos, con algún tipo de dolencia…) y a estos, todavía más vulnerables, les tratan de buscar un hogar, difundiendo sus casos por redes y dándoles resguardo hasta que llegue ese momento en alguna de sus propiedades, convertida en refugio temporal.

Todo este inmenso trabajo, silencioso, altruista y generalmente poco reconocido, genera un vacío cuando quien lo lleva a cabo ya no puede realizarlo. Y la renuncia nunca es una opción, salvo que las circunstancias no dejen alternativa. Hoy, una de estas personas extraordinarias, qua han hecho de su vida una oda la empatía y la compasión, necesita ayuda. 

Begoña, motor de Conexión Felina Cullera, ha sufrido un ictus de carácter grave y su situación es delicada. Por si esto fuese poco, a ello suma la preocupación de no poder ocuparse de sus protegidos.

De los que viven en la calle se encargaran sus compañeras, pero los 30 que estaban esperando adopción, en un refugio que había creado para ellos, necesitan urgentemente encontrar un hogar. Hay quien dice que recibes lo que das. Begoña se ha dejado la piel ayudando a los gatos que sobreviven en la calle, y con su cuidado, generando un beneficio para su municipio, Cullera.

Ahora es ella quien necesita que le echemos una mano para que sus queridos mininos sean adoptados o encuentren casa de acogida y así poder recuperarse con tranquilidad. Si no puedes acoger ninguno, ayuda al menos a difundir su caso. Puedes encontrar más información en las páginas de Facebook o Instagram de Conexión Felina Cullera.

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