El padre de una víctima del incendio de Campanar dos años después denuncia que "no se ha hecho nada" con los materiales inflamables de otros edificios
Reivindica que se cambien los materiales prohibidos de los edificios: "¿Cuánto cuesta una vida, uno, dos, tres millones?"

Entrevista de À Punt a Enrique, padre de una víctima del incendio en el edificio de Campanar
Enrique es el padre de Alina, la adolescente de 14 años que murió en el incendio de Campanar, hoy hace dos años. Recuerda que la última vez que hablaron fue a las 21h de la noche, cuando el edificio ya estaba completamente en llamas. "Me dijo que no podía salir", ha recordado Enrique en Les Noticies del Matí de À Punt.
Durante la entrevista, Enrique ha hecho balance del aprendizaje que se extrae de la tragedia que conmocionó España, en la que murieron 10 personas y todos los vecinos de dos torres de viviendas lo perdieron todo.
Preguntado por si considera que la tragedia ha servido para aprender, afirma que "no, porque no se ha hecho nada". "De la cantidad de edificios con ese material, no se ha hecho nada", lamenta.
Y es que el motivo por el que se produjo la rápida propagación del fuego originado en un electrodoméstico, el denominado efecto chimenea, fue el material inflamable que había en el interior de las placas de la fachada. El núcleo estaba compuesto por polietileno. Desde el incendio similar en Londres en 2017 y, especialmente desde 2019, los países endurecieron las normativas. Actualmente, edificios altos no pueden usar materiales de clasificación combustible como los paneles de Campanar. Sin embargo, aquellas construcciones que contengan dichos materiales, no han sido retirados. En el caso del edificio gemelo al de Campanar, ubicado en Mislata, se llevaron a cabo inspecciones e informes que concluyeron que existían diferencias evidentes.
Al respecto, Enrique ha valorado que "en el momento en el que se prohíbe un material, se tiene que cambiar. Cueste lo que cueste". "O buscar el sistema " para que deje de ser potencialmente peligroso.
"¿Qué precio tiene una vida? ¿1 millón, dos, tres millones?", ha ejemplificado para justificar que la seguridad de las personas tiene más valor que la inversión que pueda suponer la sustitución de dichos materiales.
A su juicio "no se puede justificar que el profesional diga que cuando firmó era legal". Sostiene que "si eres una persona éticamente correcta y es un material inflamable, aunque esté en el mercado tienes que descartarlo porque estás construyendo para que viva gente".