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SALUD

Cecilia Luna

Cecilia Luna

Coach/Creadora del método Mind Evolution

Cuando el cuerpo expresa lo que la mente calla: La somatización

Cómo convertir dolor y tensión físicos en una oportunidad para tener esa conversación pendiente con tu propia mente

Decenas de personas durante una master class de yoga.

Decenas de personas durante una master class de yoga.JUAN BARBOSA

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Salud nos recordaba recientemente algo muy cotidiano: lo que no nos reconocemos a nosotros mismos, muchas veces aparece como tensión, insomnio, dolor de estómago o taquicardia. Son diferentes somatizaciones físicas de un malestar interno que no atendemos como deberíamos. Incluso en el terreno profesional, varios medios han vuelto a poner el foco en la salud mental en el trabajo: cuatro de cada diez empleados declaran ansiedad o estrés laboral, y derivado de esta realidad, en España se ha pactado una reforma de la normativa de prevención de riesgos laborales que da aún más peso a los riesgos psicosociales.

Necesitamos frenar, respirar, sentir nuestro interior desde la calma y el silencio. Se escucha mucho la frase de “no tengo tiempo para eso, estoy muy ocupado”. No damos prioridad a nuestras propias necesidades: tomar un café con amigos, hacer deporte, practicar mindfulness, recargar pilas en la naturaleza, darnos un baño relajante, bailar, escuchar nuestra música favorita...cuando son herramientas contrastadas de bienestar emocional y salud mental. Y al no priorizarnos, ni escucharnos, el malestar se va acumulando en nuestro interior, hasta que llega a manifestarse en forma de malestar físico e incluso termina en enfermedades.

Aquí va una herramienta que puedes practicar durante unos minutos cada día, nada más despertarte o justo antes de acostarte, que es cuando el cerebro alcanza su nivel máximo de neuroplasticidad: asegúrate de estar en un lugar tranquilo y silencioso, cierra suavemente tus ojos y respira profundamente, desde el estómago, sintiendo cómo se mueve al ritmo de tu inhalación y exhalación. Cuando venga un pensamiento, déjalo pasar, como si estuvieras respirando en el fondo del mar, viendo pasar las olas y sintiéndote a salvo. En el momento en que alcances calma, observa tu cuerpo y siente dónde hay alguna molestia o dolor y hazte esta pregunta: “Qué es lo que quiere decirme esta sensación en mi cuerpo, qué es lo que no me atrevo a escuchar en mí, qué me da miedo afrontar?”. Y deja que esa voz interior pausada te responda.

La pregunta con la que hay que ser honesto es la siguiente: realmente quieres avanzar, quieres sentirte mejor, estás dispuesto a priorizarte? Porque nuestra mente está tan a gusto en su zona de dolor y confort. Tenemos que tener claro nuestro objetivo para poder avanzar. Y nuestro objetivo es querernos y darnos la oportunidad de sentirnos mejor, porque nos lo merecemos. Los logros verdaderos consisten en una suma de pequeños avances. Tan sólo hay que tomar acción.

El otro día leí que Rafa Nadal, un referente para todos nosotros, cuando perdía un tanto, se decía: “tan sólo es un punto”, y cuando metía un tanto a favor, se decía lo mismo “tan sólo es un punto”. Porque todo es relativo, y un gran avance, un triunfo, está construido a través de pequeños logros. Lo que más le cuesta a nuestra mente es tomar la decisión. Porque una vez que tienes claro tu objetivo, cuando decides escucharte y atenderte con cariño y compasión, como lo harías con alguien a quien quieres de verdad, ese pequeño paso se puede convertir en una transformación interna potente y duradera, a través de pequeñas microacciones diarias. Recuerda: el cambio empieza en ti!

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