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El PSPV roto hasta en Fallas: Diana Morant manda a Bielsa a la calle para no coincidir en el balcón

El alcalde de Mislata también fue invitado al Ayuntamiento de Valencia a ver la mascletà, pero no fue al balcón con la líder del PSPV y su comitiva, sino bajo, y ni siquiera aparece en ninguna foto de los socialista

Comitiva del PSPV en el balcón del Ayuntamiento de Valencia sin Bielsa

Comitiva del PSPV en el balcón del Ayuntamiento de Valencia sin Bielsa

Enrique Martínez Olmos

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Ni la pólvora, ni la música, ni el ritual de la primera mascletá han servido para maquillar lo que en el PSPV-PSOE ya es un secreto a voces y no disimulan ni en Fallas: la fractura entre Diana Morant y Carlos Fernández Bielsa es total. La imagen lo dice todo. Arriba, en el balcón del Ayuntamiento de Valencia, la ministra y secretaria general del PSPV-PSOE sonríe junto a Pilar Bernabé, Vicent Mascarell y los concejales socialistas. Posado oficial, cohesión impostada y fotos cuidadosamente distribuidas. Abajo, a pie de calle, en la zona reservada a invitados bajo el balcón, el alcalde de Mislata y líder del PSPV en la provincia de Valencia. Solo, sin cruce de miradas, sin fotos con sus compañeros, sin saludo protocolario. Sin rastro.

Bielsa sí acudió al Ayuntamiento de Valencia. Antes se dejó ver en un bar próximo al Consistorio tomando unas cervezas sin por cierto nadie más de la comitiva del PSPV, sino con sus colaboradores. Después accedió como invitado al Consistorio. Pero en ningún momento pisó el balcón donde se concentraba la cúpula socialista. Tampoco aparece en ninguna de las imágenes difundidas por el partido. Ni una. Como si no hubiera estado. La escena no fue casual, Diana Morant evitó compartir espacio y fotos con el incómodo dirigente provincial y alcalde de Mislata. Y el mensaje fue cristalino: no hay tregua ni siquiera en Fallas.

Las tensiones entre ambos no son nuevas, pero han ido en escalada desde que Diana Morant intentara apartar a Bielsa de la secretaría general provincial de Valencia. El alcalde de Mislata no solo resistió, sino que ganó el pulso interno y las primarias al candidato de la líder del PSPV. Desde entonces, la relación ha entrado en una espiral de desconfianza. La líder del PSPV ha ido apartando de posiciones relevantes a dirigentes próximos a Bielsa, como Toni Gaspar en Les Corts, en una maniobra leída en clave interna como ajuste de cuentas. Y el episodio reciente con el alcalde de Almussafes -denunciado por acoso y en guerra total con Morant-, cuyo respaldo fue decisivo para que el alcalde de Mislata mantuviera el control provincial, ha tensado aún más la cuerda. Hace apenas unos días, Morant recriminaba a Bielsa su comida con Toni González, en un gesto interpretado como aviso público.

En política, las imágenes y los gestos pesan más que los comunicados. Y la primera mascletà de Fallas ha dejado una fotografía que revela el estado del socialismo valenciano: el partido dividido físicamente en dos planos, balcón y calle. Dirección autonómica arriba, poder provincial abajo. Mientras el estruendo de la pólvora retumbaba en la plaza del Ayuntamiento, el PSPV exhibía su propia detonación interna. No hubo reconciliación festiva, ni gesto de unidad, ni abrazo forzado para las cámaras. Solo distancia entre Bielsa y Diana Morant, que por cierto cogió un rebote porque no la entrevistó À Punt. La ministra de Ciencia quiere purgar el PSPV, pero su falta de autoridad y liderazgo sólo está dejando un partido completamente roto, hasta en Fallas.

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