ESdiario
Cecilia Luna

Cecilia Luna

Coach/Creadora del método Mind Evolution

Cuando la grandeza del mundo se tambalea, podemos refugiarnos en las pequeñas cosas para conservar nuestra humanidad

Herramientas para cambiar el foco y no perder nuestro equilibrio interior: el altruismo como práctica beneficiosa

Imagen sin derechos

Imagen sin derechosFreepik

Creado:

Actualizado:

Hoy en día, basta abrir el móvil para encontrar noticias e imágenes de guerras, desplazamientos forzosos y situaciones que no nos dejan indiferentes; los organismos humanitarios siguen alertando de nuevas escaladas que golpean a la población civil. La incursión más reciente ha ocurrido de forma brutal y sin previo aviso. 

Desafortunadamente, esos sucesos no se quedan lejos: el miedo y el desasosiego entran en nuestra mente, se extienden por nuestra casa y nos ponen en alerta. La mente no distingue entre lo que ocurre a 100M km y lo que nos ha ocurrido hoy de puertas para adentro. Se activa el modo supervivencia, es una cuestión límbica, y nos volvemos más irascibles con las personas que nos rodean. Nuestra Fe en la humanidad se tambalea.

Cuando sientas que los conflictos del mundo que te rodea te están arrastrando hacia conflictos internos, puedes utilizar diferentes herramientas para recuperar tu centro: limita el acceso a noticias en medios, enfócate en lo cercano y comparte eso que sientes, practica la gratitud hacia lo que sí tienes, y la compasión hacia los demás, establece rutinas saludables, reconecta con la naturaleza y con tu parte creativa, acepta el sentimiento de dolor, sin permitir que se convierta en sufrimiento y por último, pero no menos importante: practica el servicio desinteresado, sé altruista.

Somos seres sociales por naturaleza, y es un hecho demostrado que con la práctica del altruismo segregamos diferentes químicos que nos producen bienestar general: oxitocina, también conocida como “hormona del amor”; dopamina, generando lo que se conoce como “el subidón del ayudante”; endorfinas, que nos dan una sensación física de bienestar; y serotonina, que regula favorablemente el estado de ánimo. En un nivel básico podemos practicar con una sonrisa cuando nos crucemos en la calle con alguien y se encuentren nuestras miradas. Tenemos el poder de cambiar el estado de ánimo de otra persona con ese simple gesto, recibiendo nuestra recompensa al obtener otra sonrisa de vuelta. O podemos ir más allá y preguntarnos: “¿Qué gesto humano puedo practicar hoy para ayudar a alguien sin obtener nada a cambio?”. 

Hay dos películas muy recomendables que tratan este tema de forma práctica: “Cadena de favores” y “La vida es bella”. En la primera, a través de un experimento social se comprueba cómo adquirir el compromiso de beneficiar a tres personas al recibir los beneficios de una buena acción, puede hacerse extensivo de forma exponencial, hasta conseguir una transformación real, aún en personas que no atraviesan su mejor momento vital. En la segunda película propuesta, se muestra cómo a través de una actitud positiva, aún en el contexto más oscuro, alguien puede proteger la dignidad e inocencia de otro ser humano con imaginación, ternura, humor y coraje. Es hermoso pensar que somos seres libres para elegir vivir en armonía, regalando nuestra luz a otras personas, y así iluminar su oscuridad. De esta forma, también aumentará nuestro propio brillo.

Hace un tiempo escuché un relato que me hizo sonreír y valorar el alcance del espíritu de compartir, de servir. Pongamos el nombre de Ana, que estaba prestando servicios humanitarios en una tribu sudafricana, y les propuso a un grupo de niños y niñas hacer una carrera cuya recompensa sería una cesta llena de frutas. Aceptaron el reto e inmediatamente comenzaron a correr. Para sorpresa de la organizadora, a la llegada a la meta se esperaron unos a otros, se dieron la mano y cruzaron riendo y gritando todos a la vez. Ana se acercó sin comprender y les preguntó por el significado de lo que había presenciado, porque intuía que era algo muy especial. Con una sonrisa le explicaron que era UBUNTU, una regla ética social que viene a significar “Yo soy porque tú eres”. 

Es decir, un espíritu de equipo y colaboración que va mucho más allá del beneficio propio. Que piensa en el bien común. La propuesta es que practiquemos el altruismo, el Ubuntu, el servicio desinteresado. Puede sonar a utopía, pero en nuestra mano está construir un mundo mejor. Esuché recientemente al inimitable Sans Segarra, en un Podcast increíble de RocaProyect, decir que le gustaría que el día que faltara, le recordasen como una buena persona. Me parece una propuesta generosa y extraordinaria. Porque, como ya lo decía el gran poeta Rabindranath Tagore: “El Servicio es Alegría”. ¡RECUERDA...EL CAMBIO...EMPIEZA EN TI! 

tracking