¿Chiringuito?
En el hospital público de Vaikom, gestionado por el gobierno federal que
junto al de Tamil Nadu es uno de los dos que todavía lidera el Partido
Comunista de la India, trabajan unas cuantas monjitas franciscanas enfermeras
en cuya sala de espera se forman largas colas, porque al parecer no solo
inyectan medicación sino mucho cariño, apoyo moral y esperanza

Misa en la iglesia de Saint Mary en Kerala (India) este domingo.
Hoy me he pegado un madrugón en mi querida Kerala. Luego me he puesto el “mundu” blanco y doble que es el que se gasta aquí para celebraciones y días festivos (el traje de los domingos, vaya) y en bicicleta he ido a misa de seis y media a la pequeña iglesia de Saint Mary. El cura había llegado poco antes en moto desde un pueblo cercano y el templo estaba hoy abarrotado, pues parece que en la prestigiosa escuela de enfermería junto al Indo American Hospital que fundó el muy prestigioso Dr. Kuman Bahuleyan, hindú que nació “intocable”, estudió medicina en Madras, Edimburgo y Glasgow y se doctoró en USA, a la que vienen a estudiar jóvenes de toda la comarca, y cada vez hay más católicos (cristianos se dice aquí, puesto que no hay evangelistas, adventistas u otras derivadas protestantes). Aunque es privado, atiende gratuitamente a quienes no pueden pagarlo.
Hora y media de ceremoniosa celebración cantada, puesto que tras la misa, tocaba también viacrucis. Luego nos hemos ido a desayunar “mutta appam” (un huevo duro con salsa muy picante y tortitas caseras de arroz), los amigos -hombres, eso sí; muchos con sus nietos más pequeños- como es habitual, a un chiringuito cercano. Albañiles, un carpintero, un par de tenderos y un jardinero especializado en escalar cocoteros con un ingenioso y tradicional aparato mecánico.
Allí me he desayunado también con la excelente crónica de ayer de mi amigo Iñaki Zaragüeta que reproduce extractos de la carta que un cura de barrio dirigió recientemente a una señora de nombre despreciable (el nombre; no ella que imagino humana). La muy desgraciada -he sabido después que se dice cómica a sí misma- se permitió ofensivas declaraciones en la alfombra roja de los Goya, donde por cierto han sido premiadas numerosas mujeres valencianas además de la que fue mi estudiante Avelina Prat. La cómica en cuestión, que yo sepa, era simple comparsa.
La polémica, que la ha habido al parecer, por la provocación de esta señora insultando a jóvenes cristianos y a la propia Iglesia como institución me había pasado desapercibida ya que no la incluyó, bondadosa, Rebeca Argudo en su irónica radiografía de la soporífera gala. El cantante Pitingo, entre otros, también ha contestado a la pobre desgraciada. O no tan pobre; lo ignoro, la verdad. Y me he aburrido, así que he pasado a chequear si los aeropuertos árabes cercanos, en los que necesito hacer escala para volver a Valencia permanecen cerrados. Confío en que Dios quiera que pueda volver a Valencia a tiempo para seguir ocupándome de mis institucionales funciones de servicio en el CVC.
En el hospital público de Vaikom, gestionado por el gobierno federal que junto al de Tamil Nadu es uno de los dos que todavía lidera el Partido Comunista de la India, trabajan unas cuantas monjitas franciscanas enfermeras en cuya sala de espera se forman largas colas, porque al parecer no solo inyectan medicación sino mucho cariño, apoyo moral y esperanza.
Mientras escribo, en el porche de la casa de alquiler que ocupo mientras se termina la que estoy construyendo de low cost con materiales tradicionales y mano de obra local, han pasado a saludar y conversar un rato, numerosos vecinos hindus y musulmanes que, sin necesidad de celebrarlo, disfrutan de este domingo de cuaresma.
En cuanto termine me voy a imprimir las ventanas y puertas de madera con barniz incoloro anti insectos invasivos y termitas, pues no es cuestión de dejarlas al alcance de esa clase de devoradores de bienes tradicionales. Luego iré a nadar al espléndido río y aprovechar para recoger plásticos y otras basuras que, aunque lo afean, no son capaces de destruir su natural belleza. Una analogía, tal vez, con el sucedido con el que hoy me explayo. Mañana estoy invitado a visitar la Bienal de Kochi, que este año es de altos vuelos. Ustedes me disculparán.