7 días locos
"La gran pregunta que las redes se hacen es si las carpas pueden bloquear la vida laboral y económica de la ciudad veinte días antes y la de casi un millón de paisanos".

Mascletà en la plaza de l'Ajuntament
Multitudes en la calle, o en el preámbulo de la fiesta o tras la pancarta. La Romeria de les Canyes de Castellón y las Gaiates son todavía una fiesta sostenible. Las Fallas hace tiempo que dejaron de serlo pero el gran dilema, cada vez más evidente, es si debemos asumirlo y pelillos a la mar. 128.000 falleros valencianos tienen derecho a disfrutar de su fiesta… pero la gran pregunta que las redes se hacen es si las carpas pueden bloquear la vida laboral y económica de la ciudad veinte días antes y la de casi un millón de paisanos.
La mejor fiesta del mundo quizás debería ser repensada pero no ahora, cuando la locura y nuestra forma de ser se apodera de la calle, sino durante el invierno. Al fin de semana de locura pre fallera se le suma el 8 de marzo, reivindicación venida a menos porque ya es optimizada en exclusiva por una parte del espectro ideológico. En esta ocasión colando el “No a la Guerra”, como si alguien estuviera a favor de las bombas, del cáncer, o los crímenes. Paradójico que se clame contra la prostitución o el acoso, con la Brunete putera entreverada en las propias filas.