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Elías Amor Bravo

La economía cubana ante las advertencias del FMI

"La economía cubana no está preparada para superar esta situación económica, y la urgencia de un diálogo económico para dar salida a la crisis puede ser más necesaria hoy que nunca".

Manifestaciones en Cuba, en una imagen de archivo.

Manifestaciones en Cuba, en una imagen de archivo.

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Las informaciones que hablan del final del régimen castrista coinciden, por esas casualidades del destino, con el estallido de un grave conflicto en Oriente próximo, que ha generado un momento de especial convulsión en las economías mundiales, en las que se percibe un creciente temor entre inversores, empresas y trabajadores en general, por la incertidumbre y el rápido cambio en los acontecimientos, que se produce prácticamente de un día para otro.

Por eso, los gobiernos tienen muy difícil interpretar el signo de los acontecimientos y adoptar las medidas más adecuadas para afrontar el convulso escenario de la mejor forma posible. Los precios del petróleo, del gas y de los abonos se disparan al alza un día, y al siguiente, unas declaraciones del presidente Trump provocan ganancias inesperadas en unas bolsas que empezaban a teñirse de rojo.

Estamos en un momento en que cobra especial interés e importancia lo que puedan decir de la situación actual los responsables de los organismos internacionales especializados en economía. Uno de ellos ya habló, se trata de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, FMI, Kristalina Georgieva, que advirtió a los gobiernos de todo el mundo “de que se deben preparar para escenarios extremos en un contexto internacional cada vez más inestable, marcado por conflictos geopolíticos, tensiones energéticas y una sucesión de crisis que ponen a prueba la resistencia de la economía global”.

El mensaje del FMI es oportuno, porque pilla a muchos países tratando de intuir por dónde pueden ir los acontecimientos a corto y medio plazo, en un ambiente de mucha incertidumbre. El FMI estima que el aumento sostenido del 10 por ciento en los precios del petróleo, como consecuencia de la crisis, podría elevar la inflación global a 0,4 puntos porcentuales, además de provocar una ligera caída del crecimiento económico mundial. Un shock de oferta clásico que recuerda a otras experiencias similares del pasado. Algunos se han apresurado a destacar que la dependencia del petróleo sigue siendo un factor de convulsión económica para los países y que los esfuerzos en renovables de las últimas décadas se quedan cortos para afrontar situaciones como la presente.

Y aquí viene la parte más relevante del mensaje de la señora Georgieva, cuando de forma explícita pidió a los gobiernos “centrarse en los factores que sí pueden controlar”. Y cuáles son esos factores; la respuesta no pudo ser más clara y rotunda, “se trata de tres prioridades: reforzar las instituciones económicas y los marcos de políticas públicas, mantener margen de maniobra fiscal para actuar en caso de crisis y, sobre todo, ser ágiles para responder a shocks inesperados”.

En La Habana, donde están preocupados por una grave crisis humanitaria que aún no ha tocado fondo, el aumento del precio del petróleo y la firme apuesta por aquellos que, en principio no parece que vayan a salir vencedores del conflicto, los dirigentes deberían tener muy presente el mensaje de la señora Georgieva.

En Cuba solo hay un marco

Básicamente porque el régimen comunista, con relación a la economía cubana, nunca ha prestado la debida atención a las instituciones económicas y el marco más adecuado y eficiente para la aplicación de las políticas públicas. En Cuba solo hay un marco, el establecido de forma obligatoria en la constitución. Un marco que ha conducido a un estado fallido como el actual en que se trata de mantener las reglas del socialismo colectivista. Unas reglas que prácticamente se han dejado atrás en todos los países del mundo desde hace décadas, pero que en la última dictadura de occidente se empeñan en mantener a toda costa.

La segunda recomendación de la señora Giorgeva es incluso más importante que la primera. Ella se refirió a la necesidad de mantener un margen de maniobra fiscal para actuar en caso de crisis, y esto es algo que en La Habana nunca se ha respetado, por cuanto existe una larga tradición de presupuestos en déficit que tensan el control monetario de la inflación por la vía de expansión de la cantidad de dinero en circulación para financiar el aparato improductivo de un estado excesivo.

Y, por último, La Habana nunca se ha mostrado ágil a la hora de responder a shocks inesperados. Buen ejemplo fue la reacción al período especial. Ahora tampoco han variado de proceder. En la economía castrista, los temas se analizan, se sopesan, se valoran, se miden, se calculan, pero ahí está el resultado, nunca se arreglan. 

Y es que según la señora Giorgeva, los shocks seguirán llegando y golpeando a la economía cubana, que al igual que las del resto del mundo, tendrá que hacer frente a crisis sucesivas que pueden dificultar más aún el necesario abandono del paradigma marxista y la exigencia del control fiscal incluso si este conflicto termina pronto. La economía cubana no está preparada para superar esta situación económica, y la urgencia y prioridad de un diálogo económico para dar salida a la crisis puede ser más necesaria hoy que nunca.

El mensaje de la directora del FMI es muy preocupante. La economía cubana ni tan siquiera puede controlar estos tres factores que pueden abrir un espacio de soluciones ante la crisis. 

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