Cuba en el alma
"Arden las redes sociales con las imágenes más tristes. Han quedado muy lejos, perdidas en un laberinto de corrupción y pobreza, las ilusiones por un mundo mejor de propios y ajenos. Arde el pueblo cubano".

"Arde el pueblo resignado y el profundamente decepcionado".
Es esta una crónica -y una reflexión- de aquellas que uno quisiera no haber escrito nunca. Me pasa con los obituarios, obligado moralmente por cariño y por respeto, y con el corazón encogido por la pérdida… Un último reconocimiento que al interesado poco importa, un postrer apoyo de amigo a allegados rotos por la pena. Un gesto tal vez inútil (como el arte de Aurora Valero) en una sociedad cada día más guiada por la pobre funcionalidad de la inmediatez.
En esas estamos cuando arden las redes sociales con las imágenes más tristes, con los vídeos más desgarradores. No menos que las calles de La Habana, las de Santiago, de Pinar del Río, de la Isla de la Juventud, de Cienfuegos y Trinidad, de Camagüey, Holguín y Matanzas, de Ciego de Ávila y Sancti Spiritus, de Morón y Manzanillo. Arde la voz y el corazón de mulatos y blancos de todas las edades, de chinos y negros “teléfono” de toda condición, de jabaos de ojos verdes y trigueños de pelo malo. Arde el pueblo cubano.
El que se entregó a la Revolución y contra la dictadura de Batista en el 59 y todavía vive con la nostalgia de una misión cumplida. El que nació tras la entrada de los barbudos en La Habana y mantiene incólume la esperanza de una vida entera creyendo en algo noble y solidario. El que ha sido pionerito de pañuelo rojo y aprendió (de todo) en las escuelas del campo, en las universidades, en la CUJAE, en las Escuelas de Arte o en la de cine de San Antonio de los Baños.
El que estudió ingeniería o ciencia en la URSS o en los países del este, el que se formó en medicina, literatura, música o deporte en España, Francia o Italia. Las jineteras y los pingueritos con novia, que descubrieron el amor fingido y mercenario como forma de ayuda económica para los suyos. Los de los paladares, bisneros, cuentapropistas y boteros. Arde el pueblo resignado y el profundamente decepcionado. Arde el pueblo valiente y ya sin miedo alguno. Arde el pueblo todo.
Han quedado muy lejos, perdidas en un laberinto de corrupción y pobreza, las ilusiones por un mundo mejor de propios y ajenos, de los apasionados lectores de Martí, Carpentier y Lezama. De los devotos de Dulce María Loynaz, de Cabrera Infante o Reynaldo Arenas. De los admiradores de la pintura de Amelia Peláez o Wifredo Lam y Servando Cabrera, o de la arquitectura de Romañach, Quintana, Ricardo Porro, Garatti, Mercedes Álvarez, Emilio Escobar o Mayito Coyula. De los amantes del ballet de Alicia Alonso, de la música de Lecuona, Benny Moré, Celia Cruz, Bebo Valdés, Compay Segundo y Frank Emilio Flynn. De los seguidores del espíritu deportivo de Javier Sotomayor y Ana Fidelia Qurós.
Se han agotado las fuerzas de los discípulos de Carlos J. Finlay, Eusebio Leal y Tomás Gutiérez Alea (Titón), como las de cuantos tuvimos en nuestra engañada juventud una reproducción de la famosa foto del Che (asesino y homófobo) de Alberto Korda. De los que quisimos colaborar después honestamente como Társilo Piles, Justo Nieto, Pedro Pérez Carreras, Juan Manuel Valiente y un servidor. Exhaustos, tristes e impotentes fuimos tirando la toalla silenciosa y discretamente.
Cuba en el alma de gallegos y asturianos, de sus Centros imponentes junto al Capitolio y el Prado. De la Casa de Valencia en la Habana Vieja y su excelente y premiada paella. Cuba en el alma de cooperantes y voluntarios del mundo entero. En el alma desgarrada por tanta injusticia, por tanta traición, por tanta mierda de quienes abandonaron primero a los suyos y luego ya todo menos su propio bolsillo.
Sobrecogidos abrimos temerosos los pocos whatsapps que nos llegan, las últimas noticias de prensa, los rumores a voces y los chismes más disparatados pero ciertos. Y nos resulta insoportable. Dios, la Caridad del Cobre y San Lázaro los ampare. Nosotros, a la orden.
*Dedicado a Minerva, Abelardito, Cristina, Maikel Luis, Esperanza, Noslén, Tati, Mandi, Magali, Guillermito, Rosita, Marianela, Aristides, Reydel, Flacuncio, la Cocó … y a todos.