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El tamaño de los titulares importa

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Buenos días, feliz entrada en la Semana Santa. Apenas unas horas nos separan de esa semana intensa en la que vivimos la Pasión y Muerte de Cristo, los días de descanso, las visitas turísticas y lo que los Cielos quieran traernos, en formato sol o agua, no queda claro si vamos a sufrir nuevas lluvias.

Mi amigo Melquiades ha querido pasear un rato conmigo, mientras observamos lo impresionante que ha amanecido el día, el precioso color azul del cielo y la luminosidad de esta tierra que, precisamente por eso, llamamos Costa Blanca.

Melquiades es hombre de reflexiones serias, como ya les he dicho alguna vez, mucho sentido común y una clarividencia destacable en sus apreciaciones.

Hoy me dice que vive sus “sustos” personales en función del tamaño de los “titulares periodísticos”. Si la primera página arroja un titular con letras inmensas, algo ha pasado y es grave. Si no hay letras inmensas es que todo fue como ayer, problema arriba, problema abajo.

“Los titulares son como la sangre, que impresiona mucho”, dice Melquiades, aunque después, una vez se limpia la zona, puede que sea un “raspón” y no una “herida profunda”. Esto pasa con los titulares periodísticos. Si pones en letras enormes: “La N.A.S.A. advierte que España no se ve desde la Luna”, todos los lectores corren a la noticia, porque seguro que encierra riesgo, peligro, oculta una inversión de Pedro Sánchez, o delata al hombre-VOX (Santiago Abascal), como responsable de algo. Tú no sabes qué hay detrás, pero seguro que será algo que va a cambiar el valor de la cesta de la compra o te va a proponer ir a la primera gasolinera que encuentres a llenar el depósito del coche y, además, comprar pilas, por si la radio es el único medio de comunicación que quede en unas horas. Cuánto hay detrás de cada titular.

Además, Melquiades me dice que el tamaño de los titulares de una noticia, como la de la guerra de Irán, va reduciéndose, hasta quedar minimizados, como la guerra de Ucrania, que en ocasiones ya ni aparece en los diarios, porque se normaliza. Ni se gana, ni se pierde, simplemente, se mantiene y eso ya no es noticia, deja de tener importancia para el periódico y para el lector.

Así que el razonamiento de Melquiades es que el tamaño de los titulares importa. Se queda con este razonamiento para leer el periódico, o los periódicos, cada día.

Hoy nos enteramos que, desde Yemen, han lanzado los hutíes, una andanada de misiles a Israel. ¿Son peligrosos? ¿Aumentan el riesgo que ya teníamos? Si miramos los titulares vemos que el tamaño de las letras es normal, el de noticia de una guerra que está en proceso de “mantenimiento”. Pues no hay que preocuparse. Así de sencillo.

A Melquiades le gusta el café, un poco más que a mí, así que nos hemos sentado a tomar uno. Él, Melquiades, le lanza una frase larga al camarero, indicándole cómo le tiene que hacer el café. Éste, el camarero, lo escucha atentamente, pero estoy seguro que le hará el café como hace los cuatrocientos cafés de cada mañana, no está el hombre para hacer una obra de arte para cada uno de los clientes, por muy enamorado que esté de su profesión. Pondrá interés, pero limitado, un euro no da para más.

Esta semana Melquiades estuvo en la firma de libros de Máximo Huertas, en Alicante, una de las localidades incluidas en su “gira” por España para acompañar la difusión de su libro “Mamá está dormida”. Una historia que refleja una realidad que vivimos en muchas familias. Nos dedicamos a nuestras madres o padres, en su senectud, para que no les falte ningún cuido, ningún mimo. Eso tiene un coste emocional muy importante y, también, por qué no decirlo, un coste económico que no todo el mundo puede soportar y que la Administración no socorre siempre. Me cuenta Melquiades que, en la cola, esperando la firma del libro que llevaba en sus manos, oyó historias preciosas e historias tremendas, difíciles, porque las edades avanzadas nos traen escenarios que nunca hubiéramos pensado, demencias seniles, Alzheimer, enfermedades crónicas, etc. Como decía mi padre: “Una lucha sin cuartel”, que quiere decir, pelear todos los días sin lugar para refugiarse.

Entre las noticias con tipos de letra normal, está la relacionada con el trabajo que está haciendo “la jueza de la dana”, empeñada en conseguir encerrar a Carlos Mazón, como sea. Así que le ha pedido información de todas sus comunicaciones de aquella tarde desgraciada, no quiere investigar otros puntos que pudieran esclarecer más lo que sucedió y así se sigue alimentando el "tira y afloja" sobre la responsabilidad de aquel desastre natural que produjo tantas muertes.

Aprovechen esta Semana Santa 2026 para disfrutar de la familia y los amigos. Dedíquense tiempo “sin control”, es decir, no miren el reloj. Es tiempo de hacer protagonista de nuestras mesas al bacalao, por ejemplo. Rieguen sus encuentros con algún “caldo” de uva monastrell, reina de nuestras tierras, si les gusta el vino. Aprovechen el sol de cada día y no dejen de “AMAR”, con todos los sentidos.

Como siempre, servidor de ustedes…

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