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Valencia será la madre de las batallas electorales en 2027: Catalá, Oltra, Pilar Bernabé y Vicente Barrera

La capital valenciana es la que concentrará primeros espadas de los principales partidos y atención mediática. La izquierda ya se ve en el Ayuntamiento, pero no olvidemos que no estamos en 2015 y que la sociología actual no tiene nada ver, con una derecha movilizada sobre todo entre los jóvenes

María José Catalá, Mónica Oltra, Pilar Bernabé y Vicente Barrera

María José Catalá, Mónica Oltra, Pilar Bernabé y Vicente Barrera

Enrique Martínez Olmos

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Mónica Oltra se dejaba querer y por fin ha sonado la flauta con la música que muchos daban por hecha desde hace meses: será la candidata de Compromís al Ayuntamiento de Valencia. La izquierda, incluido el PSOE -curioso esto porque es entrever que no crees en tus posibilidades-, ha estallado en éxtasis tras dos años sin referente municipal tras la marcha de Joan Ribó. Esto consagra la ciudad de Valencia como una de las batallas electorales más mediáticas y de alto voltaje a nivel incluso nacional, más incluso que la de la Generalitat Valenciana, donde Diana Morant no despierta ilusión y Juanfran Pérez Llorca acaba de llegar y está trabajando aún su perfil presidencial. Todo bajo la premisa de que ganar Valencia te pone con un pie en el Palau de la Generalitat.

Porque si Mónica Oltra tiene una cosa es atención mediática, incluida nacional. Televisiones como La Sexta la encumbraron en su día como líder y ahora ven un gancho, sobre todo en una plaza, Valencia y la Comunitat Valenciana, que Moncloa y la izquierda se ha marcado como objetivo uno con la esperanza de que la dana pase factura al PP y pueda haber alguna esperanza de vuelco a la izquierda. Mónica Oltra como candidata de Compromís se enfrentará a María José Catalá por el PP, con el aura de alcaldesa y la proyección que ello ofrece, además de ser un animal político. A Pilar Bernabé, que ha ganado presencia mediática y es la esperanza del PSOE -más que la propia Diana Morant-, y previsiblemente a Vicente Barrera por Vox, la figura con mayor proyección y conocimiento del público de los de Abascal. Un debate de estos cuatro, tres mujeres por cierto, promete ser electrizante.

La izquierda ya brinda con cava -no sabemos si catalán o valenciano- la vuelta de Mónica Oltra, dando por hecho su victoria, y con aplausos de gente de fuera desde Rufián a Irene Montero. Pero vayamos por partes. Oltra es factor movilizador de la izquierda, eso es seguro, e ilusionante para un electorado alicaído, pero a quien debe preocupar primero su regreso no es María José Catalá, sino a Pilar Bernabé. La delegada del Gobierno aspiraba a aglutinar a la izquierda en su candidatura, y tenía la oportunidad con un Compromís sin candidato fuerte al frente, y por fin sacar al PSOE de la tercera plaza por detrás de PP y Compromís. Pero con Oltra, Bernabé aspira a que no le coman el terreno y como mucho ser la comparsa si la izquierda llegara a sumar.

Hay otro factor importante. La llegada de Mónica Oltra moviliza a la izquierda, pero en un contexto actual de bloques cerrados, donde no hay trasvase de votos de derecha e izquierda y viceversa, sólo con chuparle votos al PSOE y aglutinar al votante de izquierdas -incluido los escombros de EU y Podemos que se entregarán a ella-, no es suficiente. La derecha también vive un momento importante desmovilización, sobre todo en el sector joven, la mayoría entregado a la causa de Vox. Ganará por tanto el bloque que logre sacar más a votar a los suyos. Y la candidatura de Oltra puede tener también un efecto rebote: que el votante de derechas se movilice más para evitar que Valencia caiga en sus manos.

No hay que olvidar una cosa: la Valencia de 2015, cuando Compromís con Oltra sacó su mejor resultado en las Cortes Valencianas y aupó a Joan Ribó de alcalde, no tiene nada que ver con la Valencia de 2027. Hace diez años el PP vivía un momento de colapso y desgaste tras 20 años, y la sociología con gente sufriendo aún la crisis y viendo escándalos de corrupción, era muy proclive a toda la izquierda radical de Podemos y Compromís. Ahora, el PP lleva sólo 4 años en el Ayuntamiento, con una alcaldesa, María José Catalá, con nuevo liderazgo, y hay una sociología, sobre todo entre los jóvenes y clases medias, favorable a la derecha, donde el antisanchismo mueve mucho, y donde la izquierda alternativa está en retirada -sólo hay que ver los resultados de Podemos y Sumar-. Además, la Mónica Oltra de ahora no es la de hace diez años, suma ahora el espinoso caso de encubrimiento de abusos sexuales de su exmarido, y está más quemada tras su paso por la Generalitat, con las nuevas generaciones que no se identifican con ella. Lo que sí está claro es que la batalla promete.

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