La jueza de la dana cae en la 'trampa' y Mazón impugnará la investigación encubierta contra él
Después de que el TSJCV rechazara la imputación de Mazón y la magistrada instructora le haya reconocido como mero testigo, el siguiente paso será, según fuentes próximas al expresidente, aprovechar esa situación favorable para recurrir y tratar de tumbar las diligencias que le sitúen en el foco de la instrucción

Carlos Mazón tras la comparecencia en la que anunció su dimisión el pasado lunes
"Tertium genus" es la pinza que ha empleado el expresidente Carlos Mazón para desactivar la investigación encubierta que ejerce la jueza de la dana contra él. El último movimiento del expresidente de la Generalitat le ha dejado en una situación ventajosa para dar su próximo paso: impugnar las actuales ante la Audiencia de Valencia las diligencias que continúan situándole en el centro de la instrucción.
La rapidez con la que la magistrada de Catarroja, Nuria Ruiz Tobarra, ha respondido a la petición de personación de Mazón en el procedimiento judicial es una muestra de sus prioridades, pues del poco tiempo transcurrido -ni 24 horas- se deduce que ha dejado a un lado la investigación de la dana para dar respuesta al testigo. Pero la obsesión va más allá. Ha estado meses recabando indicios contra su persona, aforada, para lo cual no tiene potestad. Investigó su itinerario la tarde de la dana, a su entorno más próximo, amplió las diligencias contra él hasta extremos poco convencionales, abarcando incluso al dueño del restaurante donde comió. La operación se justificaba estableciendo un triángulo de comunicaciones entre las partes investigadas, una excusa que se ha ido debilitando con el tiempo.
El varapalo que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) propinó a la jueza instructora debería haber supuesto un punto de inflexión en su línea de investigación, pero no fue el caso, despertado la reacción de repulsa del expresidente. Pese a la contundencia con la que por unanimidad señalaron los cinco magistrados de la Sala que no existe responsabilidad penal para el que fuera jefe del Consell, Tobarra no tardó en abrir nuevas diligencias -pidiendo mensajes, llamadas y citando a más personas con quienes Mazón habló aquella fatídica tarde- que volvían a situarle como 'parainvestigado'.
Su empeño en verle pagar la pena del telediario desfilando por el paseillo de acceso al juzgado, aunque sea en calidad de testigo, es una maniobra que se le ha vuelto en su contra. Tobarra se ha inmerso en una encrucijada sin salida con esta decisión, pues ser testigo e investigado a la vez es incompatible, como ella misma reconoce en el auto de respuesta a la petición de personación de Mazón. Un escrito en el que con el tono jocoso de la jueza se muestra sutilmente consciente de la 'trampa' con la que, aún sin desearlo, le cede el control.
Habrá paseillo de Mazón en el juzgado; no podrá evitar copar titulares que probablemente pongan el foco sobre sus supuestos cambios de versión. Pero ser testigo confirmado le brindará la posibilidad de delimitar o frenar los excesos de la instructora del caso.
Ahora que Mazón ya cuenta con un respaldo documental que certifica que su condición es la de testigo y no investigado, las diligencias que citan a sus contactos y solicitan sus mensajes carecen de facto de sentido. El siguiente paso será, según fuentes próximas al expresidente, aprovechar esa situación favorable para recurrir y tratar de tumbar las diligencias que le mantenían atrapado en la incesante investigación, así como las futuras que pueda practicar la magistrada, quien afronta además otro frente paralelo delicado, acusada de presunta prevaricación por la injerencia de su marido en las entrevistas a los afectados de la catastrófica riada.