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Luis Motes

Luis Motes

Periodista

Cuestión de fe

La Comunidad Valenciana es ya una procesión colectiva, con más seguimiento y más devoción que nunca en las últimas décadas. Hay una vuelta a la fe, indudable, y más en generaciones jóvenes, demostrada en muchas variables. Y eso no sé si es la primera encuesta.

Paco Camps y Mónica Oltra

Paco Camps y Mónica Oltra

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Cuánta razón llevaba San Agustín, que en sus “Confesiones” razona que sabemos qué es el tiempo, pero no lo sabemos explicar. O, dicho en otras palabras, que si nadie nos lo pregunta, sabemos qué es, pero si queremos explicarlo, nos cuesta más. Nos pasa lo mismo con la fe o con la responsabilidad política. En una reedición en puertas de la carrera espacial, mucho más política y propagandística que la que llevó al hombre a la Luna en los 60, Víctor Glover será el primer astronauta negro en viajar al satélite terrestre y, mientras tanto, en el RCDE Stadium —conocido popularmente como Estadio de Cornellà resonaron gritos racistas contra los musulmanes. 

En España hace tiempo que salió a procesionar la primera mujer y, sin embargo, en Sagunto se resisten a la evolución de la historia. Ahora está por ver si Mónica Oltra o Paco Camps pueden ser los primeros en lo suyo. Oltra se ha metido en harina y a Camps lo están metiendo en campaña los demás, casi sin querer. Me refiero a si podrán ser los pioneros, los primeros políticos españoles que regresan desde la muerte pública, aunque quizás Sánchez ya exploró ese reto. 

Oltra es carne de banquillo, pero sus hooligans la aclaman. Camps está libre de sospecha, pero los propios, o la mayoría de sus ex cofrades, lo ignoran. En ambos casos, la fe y la responsabilidad política tienen mucho que ver. Ambos quieren volver a la campaña, entendida como metáfora de vida. Sobre el futuro de ambos solo pueden albergar, quienes así lo decidan, mucha fe. Porque, en ambos casos, la responsabilidad política actúa como un lastre, y eso les convierte en un misterio. 

En el primer caso, en el de Oltra, debe pensar la candidata del espacio de izquierdas, a la sazón innominado, que tiene fecha de caducidad. Exactamente el tiempo que ha transcurrido desde su dimisión —empujada por los suyos— hasta su “iluminación” mariana en el matadero de Petxina. Es sobrenatural la inconsciencia de quien supone que puede representarse a nadie cuando te señalan como encubridora de un escabroso delito, salvo que seas una ayatollah y tus seguidores unos extremistas que no respetan la Ley. Que puede ser. 

En el caso de Camps, la cosa es más delicada porque la justicia le ha liberado de toda sospecha, pero se le puede reprochar una buena dosis de carga de culpa invigilando. La fe de sus parroquias y la fe en sí mismos son esa inexplicable palanca de sus esperanzas respectivas. Lo bien cierto es que solo uno, solo uno en la existencia, volvió de la muerte y es precisamente eso lo que los cristianos recordamos estos días, que deben ser de recogimiento y reflexión. La Comunidad Valenciana es ya una procesión colectiva, con más seguimiento y más devoción que nunca en las últimas décadas. Hay una vuelta a la fe, indudable, y más en generaciones jóvenes, demostrada en muchas variables. Y eso no sé si es la primera encuesta. Cuestión de fe. Yo les dejo hasta después de las procesiones, porque lo que viene a la vuelta es de órdago.

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