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Las técnicas para copiar se modernizan: cazado el primer caso de fraude con “smart glasses” en el examen de conducir en España

La Guardia Civil y la Dirección General de Tráfico detectan en La Rioja un fraude tecnológico inédito en las pruebas teóricas: hasta 2.500 euros por aprobar con ayuda externa.

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Detectan por primera vez el uso de 'gafas inteligentes' para el fraude en exámenes de conducir 

(Foto de ARCHIVO) Detectan por primera vez el uso de 'gafas inteligentes' para el fraude en exámenes de conducir GUARDIA CIVIL LA RIOJA

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De las típicas 'chuletas' a toda una serie de dispositivos tecnológicos inteligentes, las técnicas de copiar en un examen se modernizan al mismo tiempo que avanzan las nuevas tecnologías, y una prueba de ello es que la Guardia Civil ha interceptado, por primera vez en España, a una persona que utilizaba gafas inteligentes, las conocidas como 'smart glasses', para copiar durante la prueba teórica del examen de conducir. Esta forma inédita de hacer trampas marca un antes y un después en la lucha contra el fraude.

La operación, desarrollada junto a la Dirección General de Tráfico en La Rioja, ha destapado un método tan sofisticado como difícil de detectar: el aspirante grababa el examen con unas “smart glasses” prácticamente imperceptibles y enviaba las imágenes en tiempo real a un colaborador en el exterior. Desde allí, otra persona le dictaba las respuestas correctas a través de un diminuto auricular oculto.

Este sistema supone un salto cualitativo respecto a las trampas habituales. Hasta ahora, los casos más comunes pasaban por el uso de pinganillos o teléfonos escondidos, pero la incorporación de tecnología integrada en gafas evidencia un nivel mayor de organización y profesionalización en estas prácticas.

Las inspecciones realizadas desde principios de año en centros de examen como los de Logroño y Calahorra han permitido identificar a una veintena de implicados de distintas nacionalidades (China, España, India, Marruecos, Pakistán, Portugal y Senegal) y provincias españolas, entre ellas, Valencia.

Según las investigaciones, los aspirantes llegaron a pagar entre 1.300 y 2.500 euros por este “servicio”, que les garantizaba —al menos sobre el papel— superar el examen sin conocimientos reales.

Multas, suspensión y expediente inmediato

Las consecuencias no han tardado en llegar. Todos los implicados han sido sancionados con 500 euros por utilizar dispositivos de comunicación no autorizados, además de quedar inhabilitados durante seis meses para presentarse de nuevo al examen. A ello se suma la calificación automática de “no apto” y la apertura de los correspondientes expedientes administrativos.

Desde las autoridades recuerdan que estas prácticas no son solo un fraude administrativo, sino un riesgo directo para la seguridad vial. Permitir que conductores sin la formación mínima accedan a la carretera puede tener consecuencias graves para el conjunto de la sociedad.

La tecnología avanza… y la vigilancia también

El caso ha obligado a reforzar los protocolos de control en los exámenes de conducir. Tanto la Guardia Civil como la Dirección General de Tráfico aseguran que continuarán adaptando sus sistemas de inspección ante la aparición de nuevas herramientas tecnológicas que intentan burlar el sistema.

Porque si algo ha quedado claro tras este episodio es que las trampas evolucionan… pero la vigilancia también.

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