ESdiario

EL FARO DE MOTES

Luis Motes

Luis Motes

PERIODISTA

Muévanse, pero no tanto

La colisión de diversas administraciones, en número y en ideología -por opuesta-, la falta de inversiones y la marginación atávica, la superpoblación -Valencia es de las urbes que más crece en las últimas décadas-, abonan un problema creciente de compleja solución a corto plazo

Panorámica de Valencia

Panorámica de Valencia

Creado:

Actualizado:

Escribió Mark Twain que los americanos inventaron la guerra para aprender geografía. En esa deriva, los valencianos parece que hemos inventado los atascos para conocer la comarca, mayormente l’Horta Sud y Nord. Cada vez son más los foros de reflexión que urgen a una reconfiguración de la movilidad metropolitana. Valencia no se entiende sin las ciudades y pueblos de su entorno en red, mucho más vinculado a la capital de lo que se pueda pensar en los aledaños del Mercado de Colón. 

Esa filosofía metropolitana, tan en auge en determinadas élites, sería la primera receta conceptual ante la tortura humana de miles de conductores que pierden días de vida a lo largo del año aferrados al volante. La colisión de diversas administraciones, en número y en ideología -por opuesta-, la falta de inversiones y la marginación atávica, la superpoblación -Valencia es de las urbes que más crece en las últimas décadas-, abonan un problema creciente de compleja solución a corto plazo. La cátedra, además, ofrece soluciones más ideales que realizables, a mi humilde entender. 

Me explicaba Francisco Alonso, Director del INTRAS, la sala de máquinas viaria de la Universitat de València, que un problema que afecta a tantas personas requiere de soluciones combinadas. Lo primero sería una “inteligencia” colectiva, que coordinara salidas y entradas, horarios de trabajo, fichajes en las empresas y los polígonos, y los flujos de entrada y salida de la ciudad. Porque la red viaria se puede ampliar, pero no hasta el más allá. Si además fuéramos capaces de exigir de las administraciones, municipal, autonómica y estatal, el derecho a tener transportes públicos útiles y de calidad, ese intelecto grupal sería una Arcadia alcanzable.

José María Aznar dijo que la culpa de los retrasos en los aeropuertos en su momento era que viajábamos demasiado, porque España iba bien. Yo me barrunto, apuntando a la idea del profesor Alonso, que precisamente la inteligencia es, precisamente, inversamente proporcional al grupo. A mayor tamaño menos luces. Y somos gente que nos movemos, se nos cae la casa encima, por nuestro carácter celebrante, ocioso, dicharachero, viajero del valenciano y del español, en definitiva. Sánchez Ferlosio pensaba que eso, precisamente, demasiada fiesta y poca productividad, es lo que nos condenaba. Muévanse menos, caramba.

tracking