Movilidad robusta
La estrategia metropolitana es la única garantía de coordinación eficiente y capaz de abordar de forma integral y en su conjunto una cuestión que implica a un total de siete decenas de municipios

Eva Blasco (CEV), Alfredo Rodríguez, (Rover Grupo), Tomás Cebrián, (FGV). y Raúl Mérida, (Comisionado para la recuperación) durante la jornada presente y futuro de la movilidad urbana organizadas por ESdiarioCV.
Sé que tiro para casa, pero lo cierto es que el ingeniero de caminos Eugenio Pellicer, vicerrector de Infraestructuras y Coordinación de los Campus de la UPV, estuvo contundente y sintético al hablar de robustez -ya está bien de tanta resiliencia- en la más que oportuna jornada organizada por ESdiario en torno a movilidad urbana, en el Ateneo Mercantil.
Igualmente oportuna le debió parecer al Govern de la Generalitat, cuando se desplazó puntual el president Pérez Llorca a inaugurar y marcar, a propósito del tema, algunas líneas maestras de futuro más o menos inmediato, incluyendo acciones de choque vinculadas a circunstancias especiales. Siguen siéndolo -por la inercia y la falta de agilidad administrativa que cortésmente denunció Eva Blasco, presidenta de CEV Valencia- las derivadas de la tragedia de la que ha pasado año y medio, por lo que cobró no menos importancia la intervención del conseller y vicepresidente Martínez Mus o, más tarde, la del comisionado para la reconstrucción Raúl Mérida que en su muy certero comentario “no se nos olvida … no queremos olvidarlo” resumió un equilibrio de emociones y actuación eficiente que no puede materializarse, por mucho que nos duela, solo en el terreno de las primeras.
La mañana que apuntaba rigurosa y fundamentalmente técnica, dejó el testimonio y también el compromiso de responsables de movilidad tanto de la Generalitat (Metrovalencia y FGV y de la Autoridad del Transporte Metropolitano. Brilló por su ausencia -triste y opaco brillo- el gobierno central. Sus cercanías tan poco próximas y su alta velocidad tan aletargada. Ignoro si declinaron o simplemente se llamaron a andana.
La prensa local calentó el evento con noticias sobre las aglomeraciones en el metro, sobre la frecuencia de los autobuses, sobre las reivindicaciones de los trabajadores del sector, en un contexto social en el que la red nacional de ferrocarriles acusa un cansancio ya insoportable y la de carreteras le va a la zaga. Sin indicadores de carencia absoluta de robustez en su gestión ni en su estado físico. (Escribo precisamente en el AVE Madrid Valencia, mientras el portátil acusa cada “bache”, cada -toco madera- soldadura incierta).
Las cifras diarias, mensuales y anuales de usuarios del metro y del bus urbano sobrecogen por su cuantía y sobre todo por su evolución potencial. Ciento diez millones de usuarios es ya un horizonte alcanzable para el primero, y la suma de autobuses rojos y amarillos (los de servicio a municipios vecinos) crecen también mientras va descendiendo a la vez el uso del automóvil privado.
El punto de realismo incuestionable lo pusieron con su prudencia acostumbrada, el presidente de Rover Grupo Alfredo Rodríguez y el director comercial de Stadler Román Ortega, dos gigantes empresariales, radicados en la Comunitat, de proyección y prestigio internacionales. Una referencia imprescindible a la hora de establecer hipótesis de desarrollo sostenible. Tanto a nivel social como medioambiental y económico.
No pasó desapercibido el permanente llamamiento a la colaboración público privada o a la estrategia metropolitana como única garantía de coordinación eficiente y capaz de abordar de forma integral y en su conjunto una cuestión que implica a un total de siete decenas de municipio. Y aprovecho para saludar -superada una primera reacción de envidia cochina- la labor que María José Catalá ha encargado a mi colega el profesor Joan Romero, sin protagonismo pero con firme liderazgo del cap i casal. Ni faltó la necesaria insistencia en una política que más allá de una reconstrucción de por sí ya muy costosa, apueste por creatividad, innovación y respeto de la disciplina de expertos y profesionales.
Una jornada fructífera por la que cabe felicitar a organizadores e impulsores, y en la que el concepto de robustez no sólo resultó de aplicación para hablar de infraestructuras sino que se me antojó constante en el discurso del comisionado Raúl Mérida. Buenas noticias.