el faro de motes
Operación 'cocido'
Las colas del miedo, las aglomeraciones de inmigrantes en los ayuntamientos, es la mejor campaña de marketing que Pedro Sánchez podía regalar a Vox porque en eso consiste la regularización masiva
El ministro Óscar Puente en el Congreso.
En lo único en lo que PP y PSOE están de acuerdo, al menos en Valencia, es en no hacer dimitir a Mar Chao, Presidenta de la APV. En lo demás los socialistas están en la operación “cocido”. Me explico.
Ximo Puig echó del gobierno botánico a Mónica Oltra, un activo tóxico que además de su tufo reputacional hacía la oposición desde dentro, desgastando al actual embajador ante la OCDE. Los gobiernos de coalición los carga el diablo y por eso al PP solo le queda rezar. O encomendarse al santo. A Sant Jordi, patrón de Alcoi, deberán dirigirse los populares para que les defienda del mal y las envidias, principal atributo del jinete que mató al dragón.
El libro de este 23 de abril se escribe con la pinza entre Vox y el PSOE sobre el Partido Popular. Tras las próximas elecciones autonómicas, el último domingo de mayo del 2027, y en el caso de que la derecha conserve su mayoría en la Comunitat, el partido de Llanos, Massó, Flores y Barrera volverá a las instituciones, volverá a gobernar junto al President Llorca. Tras una legislatura de experiencia y vacío, aseguran que no les van a pillar de nuevo como auténticos novatos. Bien vale una muestra con lo de la prioridad nacional. Es cierto que hay una excepción valenciana en la casuística que mantienen ambas formaciones en la configuración de alianzas de gobierno en España. Extremadura y Aragón ya han constituido sus gobiernos híbridos y la siguiente será Andalucía. Pero hasta aquí, hasta el Mediterráneo ha llegado el “spanish first”, la prioridad nacional, una expresión que no es inocente, un eslogan inaplicable, que no se puede implementar que dirían los cursis, pero sí proyectar como el foco de Batman en el firmamento.
Las colas del miedo, las aglomeraciones de inmigrantes en los ayuntamientos, es la mejor campaña de marketing que Pedro Sánchez podía regalar a Vox porque en eso consiste la regularización masiva: una estrategia socialista para arrinconar al PP en sus contradicciones internas. Los extremos suelen tocarse en política y la formación de Abascal junto al sanchismo dan con una nueva tecla para desgastar al aspirante. Se trata de una táctica a medio y largo plazo, como la que perpetra Óscar Puente sobre María José Catalá.
El ministro será candidato cunero, cabeza de lista por su partido, en el erial socialista de Alicante. Por tanto, pretende jugar en casa. La ciudad de Valencia se ahoga, el tráfico la consume, enerva el humor y el ánimo de sus vecinos, lamina sus expectativas económicas y profesionales. La movilidad es un desastre porque las circunvalaciones ya nacieron insuficientes, porque las cercanías no funcionan y porque la ampliación portuaria del norte se contempla sin potenciar los accesos y los camiones no vuelan. Vamos a rumbo de colisión contra el caos. Todas estas miserias son responsabilidad del gabinete de Sánchez, pero acabarán castigando al gobernante local. Puente quiere que Catalá se cueza en la trampa de la capital. Cocido valenciano.