Opinión
Autogobierno de pancarta y autogobierno útil al servicio de los valencianos

El PSPV celebra el 25 de abril en la puerta de Les Corts
Durante estos días, entorno a la manifestación del sábado en el que la izquierda valenciana (la sanchista y la desnortada) saldrá a manifestarse de la mano del independentismo por las calles del cap i casal, no cesarán las declaraciones de los dirigentes de las dos formaciones (PSOE y Compromís) llenándose la boca de la palabra autogobierno.
Para la izquierda el autogobierno parece que queda reducido a un día y a una foto detrás de una pancarta. Sin embargo, el ejercicio del autogobierno tiene mucho más que ver con el día a día de los vecinos de la Comunitat Valenciana que no con la celebración de un acto o una manifestación concreta.
El autogobierno se debe practicar todos los días, con el ejercicio de las competencias que desarrollan las instituciones que con configuran las instituciones que constituyen las Generalitat Valenciana: Legislativa en el caso de Les Corts, ejecutiva en la del Consell y asesora en el conjunto de órganos reconocidos en el Estatut d´Autonomia.
El autogobierno empieza por respetar precisamente los consensos mayoritarios que exige el Estatut para el nombramiento y renovación de los órganos estatutarios que como el Consell Valencià de Cultura, la Sindicatura de Comptes o el Consell Jurídic Consultiu, están sin renovar como consecuencia del bloqueo que está orquestando la oposición de izquierdas.
Un bloqueo, que supone un desprecio a la normalidad democrática que merece una sociedad como la valenciana que vive muy alejada de una crispación institucional que viene generando la izquierda desde que los ciudadanos libremente eligieron una nueva mayoría en las pasadas elecciones autonómicas.
El autogobierno también debe ser sinónimo de lealtad institucional, no se puede estar con una mano sujetando la pancarta en la manifestación y con la otra recurriendo en el Tribunal Constitucional, por motivos ideológicos, las leyes que emanan de Les Corts Valencianes.
Leyes como la de la costa valenciana, que protegen a los núcleos poblacionales de nuestro litoral amenazados por la regresión de las playas y la inacción dogmática del Gobierno de Sánchez.
Entre el autogobierno de pancarta y el serio el de trabajar al servicio de los intereses valencianos, me quedo con este último.