Generalitat reparte 27 millones entre 548 jóvenes agricultores valencianos: una media de 51.000 euros por cabeza para salvar el campo
La convocatoria de ayudas al relevo generacional en el sector agrario duplica el número de beneficiarios respecto a ediciones anteriores y se convierte en la más grande de la historia de la Comunitat Valenciana.
El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca
El campo valenciano recibe este año su mayor inyección de sangre nueva en décadas. La Generalitat ha resuelto la convocatoria de ayudas al relevo generacional en el sector agrario con 548 beneficiarios —439 jóvenes agricultores y 109 nuevos incorporados al sector— y una bolsa total de más de 27 millones de euros, lo que supone duplicar el número de personas que recibieron estas ayudas en ediciones anteriores. Cada uno de los agraciados percibirá una media de 51.000 euros para arrancar o consolidar su proyecto en el campo.
El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha presentado los datos como un hito histórico, y los números le dan cierto respaldo: 677 solicitudes recibidas, el doble de expedientes resueltos respecto a convocatorias previas y en la mitad de tiempo. "El futuro del campo no puede esperar", ha subrayado el jefe del Consell, que ha puesto en valor el trabajo de los equipos técnicos de las oficinas comarcales como piezas clave para agilizar una tramitación que en otras ocasiones se ha caracterizado por su lentitud.
El problema que estas ayudas intentan atajar es uno de los más acuciantes del mundo rural valenciano: el abandono de tierras y la ausencia de relevo generacional. Sin jóvenes dispuestos a tomar el testigo, parcelas que llevan generaciones en producción quedan en desuso, el tejido rural se deshilacha y la dependencia alimentaria del exterior crece. Los 548 nuevos profesionales que se incorporan ahora al sector son, en palabras del president, "una inyección de esperanza" para un sector primario que sostiene buena parte del equilibrio territorial de la Comunitat.
La Generalitat ha acompañado las ayudas directas con otra medida pensada para abaratar el coste de acceder a la tierra: una reducción del 60% en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales aplicable a la compra de parcelas agrícolas, que pasa del 10% al 4%. Un recorte fiscal que, según el Consell, pretende eliminar uno de los principales frenos para quienes quieren iniciarse en la agricultura sin heredar una explotación familiar.