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Procesados por homicidio el ingeniero que firmó la inspección y los dueños del hinchable de Mislata en el que murieron Vera y Cayetana

Además, la magistrada sobresee la causa contra el técnico municipal al no ver responsabilidad penal al considerar que no existen indicios suficientes que permitan considerar que no cumplió "con todas y cada una" de sus obligaciones. 

Agentes de la policía nacional investigan la atracción hinchable donde ha fallecido una menor, en la feria de Mislata, a 5 de enero de 2022, en Mislata, Valencia (España).

Agentes de la policía nacional investigan la atracción hinchable donde ha fallecido una menor, en la feria de Mislata, a 5 de enero de 2022, en Mislata, Valencia (España).Europa Press

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El ingeniero que certificó que el castillo hinchable de la feria navideña de Mislata estaba correctamente instalado y era seguro para los niños no estaba en Mislata cuando lo firmó. El posicionamiento de su teléfono móvil lo situaba aquel día en Elche. Esa es una de las revelaciones más demoledoras del auto por el que la jueza de Mislata ha acordado procesar al ingeniero y a los dos dueños del hinchable por dos delitos de homicidio por imprudencia grave, tras la muerte de Vera y Cayetana, de 4 y 8 años, cuando la atracción salió volando con una ráfaga de viento el 4 de enero de 2022.

Las niñas jugaban en el castillo hinchable instalado en la calle Escultor Miquel Navarro cuando una fuerte ráfaga lo zarandeó, lo levantó por la zona delantera y lo volcó. Varios niños quedaron atrapados bajo la colchoneta y otros salieron despedidos. Vera y Cayetana impactaron contra el suelo y fallecieron. Lo que la investigación ha ido desvelando desde entonces es que aquella tragedia fue una auténtica negligencia.

El hinchable estaba mal anclado. Los dueños no utilizaron cuerdas suficientes, los amarres eran escasos, las cintas no estaban sujetas a puntos de anclaje capaces de soportar la fuerza necesaria y, para rematar, la mayoría eran simples cintas de ferretería sin homologar. La jueza es taxativa en su auto: de haber estado todos los anclajes correctamente colocados, "se habría impedido el vuelo" de la atracción. Los propietarios "no fueron diligentes" y "permitieron el montaje a sabiendas de las consecuencias que pueden derivar de su desidia".

El hinchable, además, no estaba donde debía. La feria de Navidad se instaló en un lugar diferente al indicado en el Proyecto técnico de instalación temporal con plan de actuación ante emergencias y protocolo de prevención Covid-19 para las atracciones feriales en la feria de fiestas patronales y navidades 2021 de Mislata aprobado por el Ayuntamiento. El castillo se encontraba instalado a unos 70 metros del lugar donde debía estar. El cambio fue decisión de uno de los dueños, que ignoró tanto el proyecto técnico como las indicaciones del ingeniero contratado.

Y ese ingeniero, precisamente, es el tercer procesado. Firmó toda la documentación que permitía que la atracción funcionara en ferias, pero no acompañó ningún documento visual de su supuesta inspección, nadie le vio en el recinto el día que consta en su certificado, no verificó el estado real del hinchable, no comprobó los puntos de anclaje ni detectó el cambio de ubicación. Y su teléfono lo situaba en Elche. "Su falta de supervisión otorgó toda libertad al dueño sobre el cambio de ubicación sin sujeción a proyecto ni supervisión por un experto", concluye la magistrada.

El técnico municipal se libra

Además, según el documento de la jueza, la causa contra el técnico muncipal ha sido sobreseída. La magistrada ha concluido que la normativa de la Generalitat no obligaba al Ayuntamiento a inspeccionar la atracción antes de su apertura, siendo suficiente la declaración responsable presentada por el ingeniero. Al ser la supervisión municipal "meramente potestativa y discrecional", su ausencia no puede derivar en responsabilidad penal.

Es decir, acuerda sobreseer la causa contra el técnico municipal de Mislata investigado al considerar que no existen indicios suficientes que permitan considerar que no cumplió "con todas y cada una" de las obligaciones que tenía en relación con la comprobación de la adecuación a normativa de la documentación acompañada a la declaración responsable presentada ante el Ayuntamiento, junto con el certificado de supervisión y montaje de las instalaciones emitido por el ingeniero técnico al servicio de la asociación de feriantes para el montaje y puesta en funcionamiento de las atracciones.

El caso entra ahora en la fase de juicio oral con tres acusados: el ingeniero que firmó una inspección que no realizó y los dos dueños de un hinchable que mandaron a sus hijos a jugar sin asegurarse de que era seguro.

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