opinión
Ley de la costa valenciana: Ciencia y autogobierno frente al dogmatismo ideológico
La izquierda, la misma a la que se le llena la boca defendiendo detrás de una pancarta el autogobierno, ha recurrido ante el Tribunal Constitucional, por motivos ideológicos, una ley que es respetuosa con el sistema competencial

Jornada de ESdiarioCV para analizar la Ley de Costas
No descubrimos la rueda al afirmar que el litoral ha sufrido un proceso de modificación patente por el efecto de los humanos, singularmente en lo que tiene que ver con el desarrollo de los puertos y la construcción de embalses en las cabeceras de los ríos que retienen los sedimentos que antes terminaban en las playas. El progreso tiene sus consecuencias, pero al mismo tiempo la ciencia nos provee de infraestructuras que subsanen la regresión que sufren las playas.
Los seres humanos que junto a la flora y la fauna configuran el medio ambiente, llevan poblando la costa desde hace miles de años. Al igual que los seres humanos llevamos habitando zonas inundables y hemos hecho valer la ciencia para protegernos encauzando barrancos o construyendo presas.
Basta con escuchar a los expertos o visitar otros países para comprobar que existen soluciones que funcionan con solvencia. Sin embargo, en España, el Gobierno Sánchez ha optado por contentar, como hace en muchas otras materias, a los que defienden las posturas más dogmáticas e inflexibles.
Posiciones que impiden que se puedan aplicar medidas tendentes a revertir la regresión de la playa tales como la construcción arrecifes artificiales y espigones, e imponen un castigo a los vecinos bajo la amenaza de perder sus viviendas, pero de mantener la deuda en su caso sin cobrar un justiprecio por una expropiación, y al conjunto de las localidades de la costa cuya economía gira en torno a la playa.
En este punto, la Generalitat Valenciana en asunción de las competencias propias de ordenación del territorio aprobó una ley de la costa valenciana para proteger a los núcleos poblacionales etnológicos, a la espera de una nueva mayoría en el Congreso, desbloquee la reforma de la ley de costas que tiene secuestrada en las Mesa la señora Armengol junto a otro medio centenar de leyes y se ponga en marcha una política integral de costas que ponga fin a la inacción y la arbitrariedad.
Sin embargo, la izquierda, la misma a la que se le llena la boca defendiendo detrás de una pancarta el autogobierno, ha recurrido ante el Tribunal Constitucional, por motivos ideológicos, una ley que es respetuosa con el sistema competencial hasta el extremo que incorpora en su cuerpo la solicitud de la transferencia para aquellos asuntos que así se requiere.
Frente al sectarismo y el dogmatismo, ciencia e infraestructuras, frente al abandono y la arbitrariedad del Gobierno de Sánchez, autogobierno del Consell de Juanfran Pérez Llorca para defender los intereses valencianos.