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“Sin música no hay fiesta”: las bandas reivindican su papel como alma cultural y social de la Comunitat Valenciana

ESdiario reúne a representantes del mundo musical, institucional y festivo en un foro que pone en valor el peso de las bandas en la identidad valenciana, la cohesión social y el futuro de los pueblos.

Participantes en el foro sobre bandas de música organizado por ESdiario

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La música no solo acompaña las fiestas de la Comunitat Valenciana. Las sostiene, las conecta con generaciones enteras y, en muchos municipios, se ha convertido en el principal vínculo emocional entre el pueblo y sus vecinos. Esa fue una de las grandes conclusiones del foro organizado por ESdiario sobre “La música como eje vertebrador de las fiestas en la Comunitat Valenciana”, en el que participaron representantes institucionales, culturales y del sector musical valenciano.

La jornada reunió al vicepresidente de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana, Domingo Carles; al director de València Music City y comisionado municipal, Juan Pablo Valero; al presidente de FOTUR, Víctor Pérez; y al alcalde de Higueruelas, Melanio Esteban, entre otros participantes.

Durante el encuentro quedó patente el peso extraordinario que tiene la música en la Comunitat Valenciana. “Somos tierra de bandas, de coros y de folclore”, resumió Juan Pablo Valero, quien destacó el nivel de participación ciudadana en torno a la música como una singularidad difícil de encontrar en otros territorios europeos.

Uno de los datos más repetidos durante la mesa fue que más del 95 % de los municipios de la Comunitat Valenciana cuentan con banda de música. Una realidad que, según defendieron los ponentes, convierte al territorio valenciano en un fenómeno cultural prácticamente único. Desde la FSMCV recordaron que la federación agrupa a más de 45.000 músicos y supera los 200.000 socios vinculados a las sociedades musicales. Además, se puso sobre la mesa la enorme implantación educativa del modelo valenciano, con 23 centros musicales por cada 100.000 habitantes.

Domingo Carles insistió en que “sin educación no puede haber actividad musical” y defendió el papel de las escuelas de música como garantía de continuidad generacional. “Una sociedad musical sin escuela no tiene sentido”, vino a resumir durante su intervención.

La mesa también reivindicó el reconocimiento patrimonial conseguido en los últimos años por las sociedades musicales valencianas, declaradas Bien de Interés Cultural Inmaterial y reconocidas por el Ministerio de Cultura como manifestación representativa del patrimonio cultural.

La banda como “cordón umbilical” con el pueblo

Uno de los momentos más emotivos llegó con la intervención del alcalde de Higueruelas, Melanio Esteban, que puso el foco en el papel de las bandas en los municipios del interior y en la lucha contra la despoblación.

El dirigente explicó cómo las bandas actúan como un “cordón umbilical” entre quienes abandonan temporalmente sus pueblos para estudiar o trabajar y su lugar de origen. “El viernes hay ensayo, el sábado concierto y el domingo certamen. Nunca se pierde el vínculo con el pueblo”, defendió.

Esteban subrayó además que las bandas son motivo de orgullo colectivo y funcionan como una auténtica familia intergeneracional en la que conviven abuelos, padres y nietos. “Cuando toca la banda en la plaza del pueblo, eso es puro Mediterráneo”, expresó durante el debate.

Aunque el tono del encuentro fue constructivo, también hubo espacio para abordar los problemas que atraviesa el sector. Los participantes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia una mayor profesionalización y reclamar mejores condiciones económicas para las bandas.

Desde la FSMCV recordaron que gran parte del trabajo organizativo sigue dependiendo del voluntariado y reclamaron reforzar la colaboración público-privada para garantizar la sostenibilidad del modelo. “No podemos vivir solo de subvenciones”, señalaron.

También se planteó la necesidad de innovar, modernizar formatos y “no acomodarse”, así como dar un impulso al histórico Certamen Internacional de Bandas de Música de Valencia, definido durante el foro como “el más antiguo del mundo”, con 140 años de historia.

En esa línea, Juan Pablo Valero defendió que las sociedades musicales deben mantener su esencia, pero también evolucionar para seguir siendo competitivas y atractivas para nuevas generaciones y públicos.

Charangas, bandas y el debate sobre el modelo festivo

Otro de los asuntos que generó debate fue el auge de las charangas frente a las bandas tradicionales en determinados actos festivos. Los participantes diferenciaron ambos formatos y defendieron que cada uno tiene su espacio, aunque alertaron de que en ocasiones prima el criterio económico frente al artístico.

“Una banda tiene otra dimensión musical, otro repertorio y otra función cultural”, se señaló durante el coloquio, en el que también se pidió mayor implicación institucional para proteger determinados actos solemnes o colectivos con requisitos mínimos de calidad musical.

Desde FOTUR, Víctor Pérez vinculó además la música y las fiestas con el enorme impacto económico del ocio y el turismo en la Comunitat Valenciana, aunque advirtió de la necesidad de encontrar un equilibrio entre convivencia vecinal, actividad cultural y cumplimiento de la normativa.

Más allá de la fiesta, el foro dejó una idea compartida entre todos los participantes: la música es una herramienta de cohesión social y formación personal.

“La música moldea el cerebro y desarrolla sensibilidad”, se apuntó desde el público durante el debate, en el que también se defendió el papel de las bandas como espacios de integración, convivencia y aprendizaje colectivo.

La conclusión fue prácticamente unánime: la Comunitat Valenciana no se entiende sin sus bandas de música. No solo por tradición o patrimonio cultural, sino porque forman parte de la identidad emocional de miles de personas y continúan siendo uno de los grandes elementos vertebradores del territorio valenciano.

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