OPINIÓN
Diana Morant: La ministra de universidades que justificó la falsificación de un título universitario

La líder del PSPV, Diana Morant, y José María Ángel
El sanchismo nunca defrauda, y los socialistas valencianos son los más sanchistas con diferencia. Dos ministros, Arcadi España y Diana Morant, y una secretaria de Organización de Ontinyent, Rebeca Torró, que relevó a Santos Cerdán en la Secretaría de Organización del partido, quien, a su vez, sustituyó a otro ilustre socialista valenciano: José Luis Ábalos.
Morant, según ella, una hija política de Zapatero, es ministra de Ciencia y Universidades y se dejó ver en la manifestación por la huelga del profesorado rodeada de militantes de su partido, haciéndose selfies y abrazando ahora unas reivindicaciones, las de los profesores, que los gobiernos de Ximo Puig y Mónica Oltra negaron hasta en cinco ocasiones durante ocho años.
Ni una palabra ni un gesto mínimo de empatía ha tenido la ministra de Universidades hacia los treinta y un mil alumnos que se juegan su acceso a la universidad en la Comunitat Valenciana y tendrán que hacerlo enfrentándose a las pruebas de la PAU, la huelga y el agravio comparativo frente a los alumnos de otras comunidades, que llegarán mejor preparados.
Por si esto fuera poco, que no lo es, desayunamos hace unos días con que la señora Morant fue quien certificó ante la Guardia Civil la falsedad del título universitario que constaba en el expediente funcionarial del excomisionado del Gobierno de Sánchez para la DANA, José María Ángel. Una titulación falsa que sirvió para su ascenso en la carrera funcionarial en la Diputación de Valencia.
Una ministra de Universidades no puede defender, como hizo, al excomisionado y presidente en aquel momento de su partido cuando, además, sabemos ahora que era conocedora de la falsedad de ese título que ella misma certificó.
No se puede ser ministra de Universidades y no valorar el esfuerzo que supone para los estudiantes obtener un título o superar las pruebas de acceso. No se puede aspirar, como anunció hace unos días desde Moncloa, como si estuviera en Ferraz, a presidir la Generalitat Valenciana con este bagaje. Si como ministra de Universidades desprecia de esa manera a los estudiantes, qué no haría con los valencianos en el afortunadamente poco probable caso de que llegara al Palau de la mano de un pacto con la ahora rebautizada como izquierda plurinacional; para entendernos, los propaíses catalanes de toda la vida.