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Los santuarios NO son granjas

Atacar a los animales de un santuario es uno de los actos más cobardes, violentos e injustificables que una administración puede llevar a cabo.

la fundadora de Refugi La Muntanyeta con uno de los cerdos que vivían en el santuario.

la fundadora de Refugi La Muntanyeta con uno de los cerdos que vivían en el santuario.

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Los han matado. Han matado a 18 cerdos del Refugi La Muntanyeta, en Cataluña. Las autoridades entraron hace apenas una semana al santuario, y los mataron. La excusa, la peste porcina.

En nombre de la peste porcina, se han ejecutado en apenas medio año decenas de miles de cerdos condenados a vivir en granjas. “Pérdidas millonarias”, se puede leer en los medios. Pero nadie cuenta que esos cerdos sentían y tenían intereses propios. Porque los cerdos ni siquiera merecen compasión en el relato.

Los cerdos están condenados a morir desde que nacen. Y parece que ese destino que les hemos impuesto nos exonera de sentir un mínimo de respeto hacia ellos. En 2025, se ejecutaron en los mataderos de España 56 millones de cerdos. Unos 154.000 cerdos todos y cada uno de los 365 días del año. Sumando los que viven en todos los santuarios del país, no habrá ni un millar de cerdos, de modo que, el hecho de que un cerdo llegue a un santuario es un auténtico milagro.

Y ese milagro implica comenzar su verdadera vida. Pasar de ser algo, a ser alguien. Que sus intereses sean considerados y atisbar el horizonte de una vida libre de explotación. Los animales que llegan a los santuarios se quedan a vivir en ellos para siempre y sólo salen de ellos cuando la edad o la enfermedad ponen fin a sus vidas. Porque ni ellos, ni las partes de sus cuerpos (huevos, leche, plumas,…) serán nunca objeto de mercadeo.

Los santuarios son refugios permanentes para quienes entran, porque los animales en los santuarios forman parte de una gran familia multiespecie, donde las personas que los gestionan hipotecan sus vidas para dignificar las de esos animales a los que cuidan, protegen y quieren.

Por eso, es incomprensible e intolerable la violencia ejercida sobre Refugi La Muntanyeta. Es vergonzoso que, en lugar de ayudar a quienes tratan de ser un punto de luz entre tanta oscuridad, se viole la seguridad de su hogar y se ejecute a parte de su familia, con el sufrimiento, el dolor y la impotencia que esto genera.

¿Qué tipo de sociedad somos si permitimos que una probabilidad más que improbable valga más que la vida de un inocente?Porque si los animales están sanos, no van a salir del santuario, ni relacionarse con otros animales ajenos al santuario, ¿por qué entonces se les considera un riesgo?

Desde luego, no lo son para las personas, porque la peste porcina africana no se transmite a humanos. Tampoco lo son para otros animales, con los que no van a entrar en contacto.

¿Cómo podemos normalizar esa obsesión de las administraciones por matar animales en cuanto se presenta la ocasión? Porque riesgo es hacinar animales convirtiendo las granjas en barra libre para cualquier tipo de patógeno.

Riesgo es el trasiego comercial constante de animales, que facilita que los patógenos se dispersen. Riesgo es la falta de empatía de nuestras administraciones que, cuando se trata de animales, todo lo resuelven extendiendo la guadaña a granel, sin considerar el daño que provocan, ni a los propios animales, ni a quienes cuidan de ellos.

Atacar a los animales de un santuario es uno de los actos más cobardes, violentos e injustificables que una administración puede llevar a cabo. Y, a fecha de hoy, esto se produce porque todavía no tenemos leyes que protejan a los animales de los santuarios, dejándolos en una situación de vulnerabilidad permanente extrema.

Al Gobierno de España: Respeten a quienes con sus propios recursos devuelven la paz a quienes huyen del infierno. Atiendan las demandas que llevan años reclamando y regulen de una vez por todas a los santuarios como lo que son, centros de rescate y cuidado de animales. Animales respetados y tratados con dignidad. Animales que nunca más serán considerados una mercancía.

Porque los santuarios NO son granjas.

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