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día mundial del medio ambiente

Los guardianes silenciosos de l’Albufera

La Fundación Oceanogràfic, la Fundación Aguas de Valencia y la Generalitat Valenciana impulsan una alianza pionera para recuperar una de las especies más amenazadas del humedal valenciano.

“Alianza por el Petxinot”, una iniciativa impulsada por la Fundación Oceanogràfic, la Fundación Aguas de Valencia y la Generalitat Valenciana.

“Alianza por el Petxinot”, una iniciativa impulsada por la Fundación Oceanogràfic, la Fundación Aguas de Valencia y la Generalitat Valenciana.

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En el fondo de l’Albufera, escondidos bajo el barro y las aguas tranquilas de acequias y canales, viven los petxinots, unos pequeños moluscos de agua dulce que pasan prácticamente desapercibidos para la mayoría de la gente. Apenas se ven, no hacen ruido y llevan décadas viviendo en silencio, pero su papel es fundamental para mantener el equilibrio de los ecosistemas acuáticos valencianos. De hecho, su presencia —o su desaparición— es uno de los mejores indicadores de la salud de un río o un humedal.

En la Comunitat Valenciana sobreviven tres especies principales: Potomida littoralis, Unio mancus y Anodonta anatina. Todas ellaspresentan un elevado grado de vulnerabilidad y sus poblaciones han disminuido notablemente en las últimas décadas. Y aunque su nombre resulte desconocido para muchos, su pérdida tendría consecuencias mucho más grandes de lo que parece. Cuando desaparece un petxinot, no desaparece solo un molusco, sino qué es también una señal de que el ecosistema está deteriorándose.

La Alianza por el Petxinot ha sido reconocida como una iniciativa de referencia por su impacto positivo en la conservación y recuperación de los ecosistemas valencianos

Su importancia ecológica es enorme. Los petxinots funcionan como auténticas depuradoras naturales. Cada ejemplar adulto puede filtrar decenas de litros de agua al día, reteniendo bacterias, algas y partículas en suspensión. Gracias a ese trabajo silencioso, contribuyen a mejorar la calidad del agua y a mantener el equilibrio natural de l’Albufera. Además, ayudan a estabilizar los sedimentos del fondo y crean pequeños refugios para insectos, crustáceos y peces.

Su ciclo de vida es tan frágil como fascinante. Para reproducirse, sus larvas —llamadas gloquidios— necesitan adherirse temporalmente a las branquias de peces autóctonos, como barbos o madrillas. Allí completan parte de su desarrollo antes de desprenderse y asentarse en el fondo del río o de la laguna. Sin esos peces hospedadores, los petxinots no pueden completar su ciclo vital. Por eso, la desaparición de fauna autóctona afecta directamente a su supervivencia.

Sin embargo, las amenazas no dejan de crecer. La degradación del hábitat, la pérdida de la calidad del agua y las transformaciones que ha sufrido el humedal en las últimas décadas, han provocado un descenso de sus poblaciones. Los ejemplares jóvenes son especialmente sensibles a la falta de oxígeno y a la calidad del agua, lo que puede dificultar todavía más su recuperación.

Y, pese a todo, los petxinots forman parte de la historia y de la memoria valenciana desde hace siglos. Sus conchas de nácar se utilizaron antiguamente para fabricar botones, mangos de navaja y piezas artesanales. De hecho, los romanos llamaron a l’Albufera Nacarum Stagnum, el “lago de nácar”, por el brillo irisado de las conchas que aparecían en sus orillas y acequias.

José Luis Crespo, Director de Conservación de la Fundación Oceanografic.

José Luis Crespo, Director de Conservación de la Fundación Oceanografic.

Ante esta situación, la Fundación Oceanogràfic, la Fundación Aguas de Valencia y la Conselleria de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana han puesto en marcha la “Alianza por el Petxinot”, un proyecto que nace con el objetivo de proteger y recuperar una de las especies más singulares y desconocidas de l’Albufera. La iniciativa continúa avanzando en el desarrollo de actuaciones coordinadas que integran investigación científica, gestión del agua y colaboración institucional, con el objetivo de conservar las poblaciones que aún sobreviven y mejorar su hábitat.

Mientras permanecen ocultos bajo el barro de l’Albufera, los petxinots se han convertido también en símbolo de una nueva forma de conservación basada en la colaboración entre ciencia, instituciones y gestión sostenible del agua

Hoy, los petxinots continúan resistiendo en algunos rincones de l’Albufera, de las acequias y de ríos valencianos. Silenciosos, enterrados en el fondo y filtrando agua sin descanso, siguen desempeñando una función esencial para la vida del humedal. Su futuro dependerá de nuestra capacidad para proteger el agua, recuperar los ecosistemas y entender que cuidar de especies como esta es también cuidar del propio territorio.

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