ACB
Después de la locura, autoridad para ganar el segundo partido al Joventut (90-76)
Badio sumó, Pradilla volvió a estar, Cárdenas apareció en el momento justo, y Montero siguió siendo ese jugador que ordena el caos cuando hace falta

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El primer partido fue todo lo que el baloncesto puede ser: emoción, vértigo, dudas, golpes, respuestas y un final que nadie olvidará.
Este segundo… fue otra cosa.
Inicio del partido con emotiva despedida a Eduardo Portela, Presidente de la ACB (1990-2013) fallecido en el día de hoy.
Después de la locura del primer partido el Valencia Basket decidió cambiar el guion. Nada de intercambio de golpes, nada de vértigo, esta vez tocaba mandar. Y mandó.
Desde el salto inicial, el equipo de Pedro Martínez dejó claro que no quería otra noche de sufrimiento. 30-13 en el primer cuarto. Así, sin anestesia. Un golpe encima de la mesa para marcar territorio y, sobre todo, para recordarle a la Penya que aquello del primer día había sido una advertencia… pero no una costumbre.
El Joventut intentó reaccionar. De hecho, lo hizo. Ganó el segundo cuarto, encontró algo de ritmo, se agarró al partido como pudo. Pero cada acercamiento tenía respuesta inmediata. Cada intento de creer, un golpe taronja. Porque esta vez Valencia no jugaba a sobrevivir, jugaba a imponerse.
El tercer cuarto fue el momento clave. Ahí donde algunos partidos se rompen… este se terminó de inclinar, constancia, dureza y seguridad. El Valencia golpeaba y no dejaba respirar al Joventut. La distancia crecía y la sensación era clara.
Porque si el primer partido fue de inspiración, este fue de ejecución.
El último cuarto sobró. El Valencia ya había hecho el trabajo, y lo gestionó sin prisas, sin nervios, con esa tranquilidad que solo tienen los equipos que saben exactamente lo que están haciendo. El 90-76 final no fue una sorpresa. Fue la consecuencia lógica. Y es ahí donde está la diferencia.
Porque el primer día el Valencia ganó sobreviviendo. Hoy ganó dominando.
Hubo aportación coral, otra vez. Nadie se volvió loco, nadie necesitó hacerlo. Badio sumó, Pradilla volvió a estar, Cárdenas apareció en el momento justo, y Montero, sin necesidad de firmar una exhibición, siguió siendo ese jugador que ordena el caos cuando hace falta. Mientras, el Joventut dependió demasiado de chispazos aislados: Parker, algún intento de Ricky, pequeñas cosas… pero nada sostenido. Y en playoffs, sin continuidad, no hay nada.
El Roig Arena lo entendió pronto. Esta vez no hubo angustia, sino control. No hubo miedo, sino certeza.
La serie se pone 2-0. Y no es solo el resultado. Es la sensación.
Porque el Valencia no solo ha ganado dos partidos. Ha enseñado dos caras.
Estadísticas
VALENCIA BASKET (90): Badio (16), Pradilla (10), S. de Larrea (10), Montero (11), Sako (9) -quinteto inicial- Taylor (10), B. Key (5), Moore (2), Thompson (-), Cardenas (13), Costello (2) y Sima (2).
ASISA JOVENTUT (76): Rubio (9), Parker (16), Ruzic (4), Hunt (8), Hanga (8) -quinteto inicial - Drell (4), Kragg (2), Hakanson (5), Vives (5), Allen (2), Morin (9) y Birgander (4).
Espectadores: 13.730 espectadores.
Parciales: (30-13 / 26-30 / 21-16 / 13-17)
Máximo anotador del partido: B. Badio y J. Parker (16)
Declaraciones
Dani Miret: Reconoció la superioridad del Valencia y señaló el primer cuarto como decisivo, destacando que los 17 puntos de desventaja condicionaron todo el partido. Admitió la falta de agresividad ofensiva y tono físico, lo que dificultó también el trabajo defensivo, y pidió más dureza y mejor ataque para cambiar la imagen. Confía en que el tercer partido en Badalona sea distinto si logran elevar el nivel y competir con más intensidad.
Pedro Martínez: Explicó la victoria por el acierto y el ritmo alto del inicio, que permitió al Valencia jugar con ventaja durante gran parte del encuentro. Destacó la mejora en la defensa del triple respecto al primer partido y valoró el papel de Cárdenas, al que elogió por aprovechar su oportunidad pese a no tener ese rol previsto. Avisó de la dificultad del próximo partido y confirmó que Reuvers no volverá esta temporada.