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Mª José Alonso de Arriba

Presidente - Valores que Unen

Cuando el riesgo se convierte en prestigio

Motoristas haciendo caballitos en la A-7

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La peligrosa normalización de las conductas de riesgo entre algunos jóvenes

En los últimos años estamos asistiendo a un fenómeno que debería preocuparnos como sociedad. Determinadas conductas de riesgo en la vía pública ya no se realizan únicamente por diversión, impulsividad o búsqueda de adrenalina. En muchos casos, se realizan para obtener reconocimiento social.

Lo verdaderamente preocupante no es la maniobra peligrosa. Lo verdaderamente preocupante es el aplauso que llega después.

Cuando una conducta irresponsable genera admiración, seguidores, comentarios o notoriedad, el riesgo deja de ser una decisión individual para convertirse en un modelo de comportamiento que otros pueden imitar. Y es entonces cuando el peligro se multiplica.

El problema muchas veces no es la falta de información. el problema aparece cuando la emoción supera a la responsabilidad.

La adolescencia y la juventud son etapas donde la búsqueda de identidad, pertenencia al grupo y reconocimiento social adquieren una enorme importancia. Si el prestigio se asocia a desafiar las normas, algunos jóvenes pueden llegar a interpretar el riesgo como una forma de éxito.

No todo lo que impresiona es admirable.

Durante demasiado tiempo hemos confundido valentía con temeridad. Pero la verdadera valentía consiste en saber decir no cuando otros te animan a hacerlo, pensar antes de actuar y respetar las normas aunque nadie esté mirando.

Unos segundos de diversión pueden convertirse en una vida entera de consecuencias.

La prevención comienza mucho antes del accidente. Comienza en casa, en la educación, en los valores y en la capacidad de transmitir a los jóvenes que la responsabilidad, la empatía y el respeto son fortalezas.

Debemos construir una cultura donde el reconocimiento social se vincule a los comportamientos responsables y no a las conductas de riesgo.

Porque cuando los valores unen, las vidas se protegen.

Y porque el mayor éxito no es impresionar a los demás. El mayor éxito es llegar a casa.

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