Compromís y PP contra Óscar Puente: critican que la solución al problema de las Cercanías valencianas sean 41 trenes de 'segunda mano' madrileños
El ministro anuncia que los 'nuevos convoyes' elevarán un 30% la capacidad de las líneas C-1, C-2 y C-6, sin embargo, estos Civia llevan más de 20 años circulando y motivo que ha llevado a 'populares' y nacionalista a exigir al ministro una renovación real de la red que lleva años presentando serias deficiencias.

Puente presenta en Xàtiva las nuevas unidades de Cercanías que circulan ya por la Comunidad Valenciana
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, presentó ayer, aprovechando su visita a la Fira de Xàtiva, la 'gran solución' al problema de las Cercanías en la Comunidad Valenciana: la incorporación progresiva de 41 trenes Civia de la serie 465 que permitirán, según el ministro, incrementar en un 30% la capacidad de las líneas C-1, C-2 y C-6 y sustituirán a los actuales trenes de las series 447 y 464. Sin embargo, esta 'gran novedad' esconde una trampa y es que, la mayoría de estos nuevos trenes que desde hoy ya circulan por las vías valencianas llevan 20 años circulando por las vías de la Comunidad de Madrid. Es por esta circunstancia que tanto el PP, como Compromís, dos partidos en las antípodas ideológicas, han cargado contra Puente por querer vender como una gran primicia que, su solución para una red que viene años presentando deficiencias es el 'reciclaje' de trenes de segunda mano madrileño.
Puente, que visitó este martes Xàtiva con motivo de la puesta en servicio de los nuevos convoyes y ya de paso se fue a la feria, defendió la renovación de la flota como una mejora sustancial para los usuarios. Según los datos difundidos por el Ministerio, los 41 Civia sustituirán progresivamente a los 34 trenes de la serie 447 y siete de la serie 464 que actualmente prestan servicio en las tres líneas electrificadas. La previsión es que 22 unidades estén operativas antes de que termine 2026 y las 19 restantes se incorporen durante 2027.
Sin embargo, el argumento que ha unido a PP y Compromís contra el anuncio de Puente se encuentra en la antigüedad de parte del material que llegará a Valencia. Los Civia no son trenes nuevos. Renfe comenzó a desarrollar esta familia de unidades a comienzos de los años 2000 y las primeras composiciones de la serie 465 destinadas a Cercanías Madrid fueron recibidas entre 2004 y 2013. De hecho, Renfe señala que las 112 unidades de la serie 465 existentes en el núcleo madrileño fueron recibidas durante ese periodo.
Eso significa que las unidades más antiguas de esta flota superan ya las dos décadas de servicio. El propio concepto Civia fue concebido a comienzos de siglo como una evolución de las anteriores series de Cercanías y, aunque incorpora características que mejoran la accesibilidad y la experiencia del viajero frente a trenes más antiguos, no puede considerarse material de nueva fabricación, ni mucho menos una "gran solución".
Precisamente ahí reside la crítica. El PP considera que el Gobierno está presentando como una modernización integral lo que, a su juicio, es esencialmente una redistribución y puesta a punto de material ferroviario que ya ha prestado servicio durante años. El portavoz de Transportes e Infraestructuras del PP en Les Corts, Joserra González de Zárate, ha cargado duramente contra el anuncio del ministro y ha considerado insuficiente que la respuesta del Gobierno a los problemas de las Cercanías valencianas pase por incorporar trenes con una larga trayectoria de servicio.
El diputado popular sostiene que los usuarios de la Comunidad Valenciana necesitan mucho más que un cambio de unidades: mejoras de frecuencias, puntualidad, fiabilidad y unas infraestructuras ferroviarias capaces de responder a la demanda existente. El PP reclama así un verdadero plan de modernización de Cercanías que vaya más allá del material móvil y acusa al Ministerio de encadenar anuncios sin resolver los problemas cotidianos de los viajeros, entre ellos los retrasos, las averías y las cancelaciones.
La crítica tiene además un componente especialmente simbólico: mientras la Comunidad Valenciana cuenta con una importante industria ferroviaria con empresas como Stadler que fabrican, precisamente, las últimas y novedosas unidades de trenes que Renfe luego pone en servicio en Madrid, el PP cuestiona que la solución ofrecida por el Gobierno consista en traer trenes viejos que ya han circulado durante años en otros núcleos de Cercanías en lugar de aprovechar los que ya se fabrican en Valencia.
"Presenta los trenes que Madrid no quiere como una gran regalo a Valencia"
Compromís ha ido incluso un paso más allá en su valoración del anuncio. La formación valencianista ha resumido su posición acusando al Gobierno central de presentar a Valencia como destino de los trenes que Madrid ya no quiere. "Los trenes que Madrid desecha, presentados como regalo a València", ha señalado la formación, que ha utilizado el anuncio para recuperar su discurso contra el centralismo y reclamar que el transporte público sea tratado como un servicio esencial y no como una concesión.
La coincidencia entre PP y Compromís resulta especialmente significativa porque ambas formaciones mantienen posiciones políticas muy alejadas. Sin embargo, las dos han encontrado un mismo punto de crítica: la llegada de los Civia no debería servir para dar por solucionado el problema de las Cercanías valencianas.
¿Son realmente "más modernos" los Civia?
La respuesta depende de con qué se comparen. Si comparamos un Seat Ibiza del año 2005 con un Seat Ibiza del año 2015, obviamente este último será más "novedoso" que el del 2005. Sin embargo, el de 2015 dejará de ser una "gran novedad" si lo ponemos al lado del último modelo del coche. Y es ahí donde está la trampa que nos quiere vender el ministro y que denuncian ambos partidos políticos. Frente a las unidades que van a sustituir, los Civia 465 cuentan con características más avanzadas en aspectos como accesibilidad, distribución interior, climatización y sistemas de información al viajero. Renfe destaca además su piso bajo en uno de los coches, que facilita el acceso a personas con movilidad reducida, así como su diseño modular y su mayor capacidad.
Por tanto, sí existe una mejora tecnológica respecto a buena parte del material que actualmente circula por las líneas valencianas, pero eso no significa que se trate de trenes nuevos. La propia documentación de Renfe sitúa el origen de estas unidades en la primera década de los años 2000. La clave de la polémica está precisamente ahí: el Ministerio habla de una renovación de la flota y de trenes más modernos, mientras PP y Compromís ponen el foco en que el material ya tiene una larga vida útil a sus espaldas.
En qué va a repercutir la incorporación de estos nuevos trenes
Transportes sostiene que la sustitución de las actuales unidades permitirá pasar de composiciones con unas 549 plazas a trenes de hasta 748, lo que supone un aumento de capacidad cercano al 30%. El objetivo es reforzar las líneas C-1, C-2 y C-6, que conectan Valencia con destinos como Gandia, Xàtiva, Moixent y Castellón.
Pero la situación de Cercanías Valencia no depende únicamente de la edad de los trenes. La red arrastra problemas de infraestructura, frecuencias e incidencias que se han convertido en una reivindicación recurrente de los usuarios y de las instituciones valencianas. Por ello, el anuncio de los 41 Civia abre ahora un debate que va más allá de si los trenes son mejores o peores que los actuales: si la renovación del material móvil será suficiente para acabar con los problemas de las Cercanías valencianas o si, como sostienen PP y Compromís, hace falta una actuación mucho más amplia sobre toda la red ferroviaria.