Negar la mayor
A la ministra de Defensa no le quedan pétalos que deshojar en la suya propia frente a los embustes de Marlaska que empezó disimulando para definitivamente enrocarse en una ignorancia lacerante

El ministro de Interior, Fernando Grande Marlasaka, poco antes de su comparecencia ante la Comisión de Interior en el Congreso de los Diputados este 28 de agosto.
No era un chiste sino un chascarrillo de la España predemocrática, sencillo pero profundo, que adaptado hoy al lenguaje políticamente correcto rezaría más o menos así: “aunque tu pareja te pesque in fraganti con otra persona, niégalo con contundencia”. Probablemente lo entendería Simone de Beauvoir que encontró amparo en la vejez y de la que unas reflexiones más o menos rigurosas andan ahora paseando por las redes sociales.
Negar de manera contundente lo que aparece nítido, desconcierta de tal modo al receptor que le hace capaz de dudar de lo que está viendo u oyendo con claridad. Y es hábito del prepotente, del autarca o del dictador que hace del sumiso, el débil, el vasallo o el esbirro, carne de cañón para la práctica de tan disparatada costumbre. Negar la mayor es una pirueta científica o filosófica que desprecia el fundamento y la razón para entregarse al capricho y fue también el título de un álbum del grupo musical de los setenta Laredo, fundado en España por un cubano, que se hizo famoso con “El último guateque”. No está, que yo sepa, en las recomendaciones musicales del presidente del Gobierno difundidas por tik-tok.
Con el asunto de Ceuta se han lucido en sede parlamentaria los dosministrillos con cara de empollón. El más repeinado, el de Exteriores, conocido por maneras y estatura como “Napoleonchu” en el cuerpo diplomático, se ha manifestado satisfecho y hasta reverente por sus relaciones con Marruecos y exime al vecino del sur de acción alguna y hasta de pensamiento en la más mínima complicidad en el asalto masivo que en pocas horas se produjo. El otro, “pelo pincho” y siempre melifluo, está en lo mismo y con un salto atrás en su época repartiendo pizzas para ayudarse con los estudios, ha dejado en bragas a los diputados del resto de partidos viniendo a declarar “hace más y mejor mi señorito en chanclas y al teléfono, que todos ustedes juntos sesión tras sesión”. Pretenderá competir ya para siempre en el libro de sesiones con la famosa anécdota de Gil Robles y sus presuntos calzoncillos de seda.
A la ministra de Defensa no le quedan pétalos que deshojar en la suya propia frente a los embustes de Marlaska que empezó disimulando para definitivamente enrocarse en una ignorancia lacerante que indigna a propios y ajenos, pero que está marcada por el “puto amo” que dijo quien dice que podría postularse a sucesor si las cosas se pusieran chungas. También cierra filas en contra el canarión que ostenta el mando único, que si fuera chicharrero tal vez entendiera mejor la terrible situación en que se encuentran los caballas. Y hasta la de Sanidad, otra que tal que acumula ya cuatro emes, no ve colapso clínico ni sarna tras su tardía visita.
Columnistas y tertulianos apesebrados corean las consignas monclovitas con denuedo empeñados sin mucho éxito en que la evidencia quede oculta y deje de serlo.
Este cronista, sin embargo, que se las prometía felices en vacaciones, no encuentra respiro y como 'cagalló per sequia' en una corriente insalubre y maloliente, se ve impelido a publicar estas entregas satíricas casi diarias de lo visto y oido in fraganti.
Más serias y muy numerosas serán previsiblemente las concentraciones promovidas por la Federación Española de Municipios y Provincias, anunciadas para el próximo miércoles 2 de septiembre ante los Ayuntamientos de toda España coincidiendo con el Día de Ceuta, que pondrán en un aprieto al partido socialista y a sus bases. Ya veremos cómo lo torea Page en su territorio.
Pero todo parece indicar, por contundente que pretenda ser el gesto evasivo, que esta vez la evidencia prevalece y se impone. E imprevisibles pueden ser las consecuencias.