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Nuevo curso, nueva oportunidad

La escuela abre una puerta a la oportunidad de ofrecer a niños/as y adolescentes la posibilidad de adquirir herramientas que les permitan construir y mantener una convivencia pacífica, basada en la empatía, la solidaridad y el altruismo

El mensaje en este caso es lo imporante, pese a las faltas de ortografía.

El mensaje en este caso es lo imporante, pese a las faltas de ortografía.

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Maltratamos continuamente a los animales. En ocasiones lo que les hacemos está revestido por un contexto de legalidad. Otras veces dibujamos un marco en que delimitar aquello que no aceptamos, ni siquiera bajo el paraguas de la ley.

No obstante, la legalidad (construcción desvinculada la justicia, en su acepción más extensa) no exime a los animales de sufrimiento.

Dañar a los demás animales, de forma legal o ilegal, tiene consecuencias también para las personas.

Por una parte, normalizar la violencia nos hace más tolerantes a ella. Y esto implica que puede extenderse a otras especies, como la nuestra. No son pocos los estudios científicos ratifican esta interrelación.

A esta violencia interpersonal intencionada, hay que sumar accidentes con trágicas consecuencias, como las vidas de personas, en muchos casos ajenas a ella, que todos los años se cobra la caza.

Y por si desde el punto de vista social no fuese suficiente, maltratar a los animales también nos sale caro, desde el punto de vista económico.

Tenemos numerosos costes directos, como los recursos que deben destinar nuestros ayuntamientos a los servicios de rescate y mantenimiento de animales abandonados.

Y nos ocasiona también costes indirectos, como los costes sanitarios destinados a cubrir los incidentes en actos taurinos que no cubren sus seguros.

En consecuencia, dejar de dañar a los animales puede tener un alto beneficio no sólo para aquellos que lo sufren directamente, los propios animales, sino también para las personas y el conjunto de la sociedad.

Es por este motivo que, aunque muchos docentes se anticiparon y llevan décadas aplicando programas de educación en la empatía afectiva hacia los animales, desde noviembre de 2020 en que se aprobó la ley educativa, conocida como LOMLOE, se incluye de forma explícita en la norma la educación en la empatía hacia todos los seres sintientes en las diferentes etapas educativas.

Esta semana comienza el curso escolar 2026-2027.

Cada curso la escuela abre una puerta a la oportunidad de ofrecer a niños/as y adolescentes la posibilidad de adquirir herramientas que les permitan construir y mantener una convivencia pacífica, basada en la empatía, la solidaridad y el altruismo.

Y para que una sociedad libre de violencia pueda existir, no puede excluirse a los más vulnerables, quienes, como nosotros, sienten y sufren: los demás animales.

Por esa razón, hay organizaciones que tienen disponibles en abierto recursos didácticos muy interesantes, probados con éxito en entornos educativos, e incluso ofrecen asesoramiento para la aplicación de programas en el aula. PRODA, FAADA o ÉTICA ANIMAL EN LAS AULAS son algunas de ellas.

Si eres docente, no dudes en trabajar en el aula la empatía, independientemente de la especie.

No sólo porque la ley educativa lo especifica, sino porque descubrirás un nuevo modo de cohesionar el aula, motivar y desarrollar el aprendizaje significativo.

No es necesario empezar por grandes proyectos. Comienza por algo sencillo, que manejes con comodidad, y el resto surgirá según avance el curso y el contexto del grupo.

Y recuerda que para facilitar el trabajo puedes pedir consejo a quienes llevan años aplicando programas de educación en la empatía afectiva hacia todos los animales con éxito.

Buen inicio de curso 2026-2027 y ¡mucha empatía!

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