A la derecha es posible que le falte "algo de maña"
"Sánchez es imprevisible y encima le sale bien"

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, interviene durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados
Feliz fin de semana, feliz acercamiento a la nueva estación, el otoño, que nos espera melancólico, triste, envuelto en hojas de árboles que apenas pueden con sus ramas y que nos muestran un amplio colorido, de bosque ocres, verdes, marrones, en una mezcla que bien pudiera haber salido de pinces de un “Moné”, un “Van Gógh”, o cualquier otro enamorado de la naturaleza.
El otoño me trae recuerdos de agua, de lluvias esperadas, de paseos con olor a tierra mojada. El otoño me recuerda que todo se acaba, incluso el verano, que siempre parece eterno, hasta que un día no está. Como las vidas de nuestros seres queridos, siempre a nuestro lado hasta que un día se apagan y no vuelven. Así me hace ver la vida el otoño…
El otoño me recuerda que no podemos aferrarnos a demasiados problemas mundanos, porque todo tiene su fin. El otoño es un buen momento de reflexión para resurgir después. Recuerdo que un otoño, antes de proponer matrimonio a la mujer que se ha perpetuado en mi vida, a la que debo gran parte de mis días, estuve unos meses en reflexión pura y dura, intentando saber qué era lo que deseaba construir para los próximos años. Para eso me valió esa estación, para hacer un “plano del edificio de la vida”.
En mitad de esta sensación de “el otoño se precipita”, prefiero desayunar con mis pensamientos, con mi memoria, con mis recuerdos. No quiero condicionar el día a ningún acompañante.
Mientras doy un sorbo al café pienso en las personas que apenas pueden pensar en mañana, porque sus condiciones de vida han cambiado en los últimos cincuenta días, me refiero a los ceutíes. No pueden dibujar un futuro, apenas saben lo que va a suceder mañana.
El Gobierno y al frente de él, su Presidente, se empeñan descaradamente en hacer de las víctimas verdugos, culpando al pueblo ceutí de cuanto sucede y a sus gobernantes, más. Así ha abierto una guerra descarada con el Presidente Vivas, al tiempo que nos quiere hacer ver que los que alteraron el orden, violentaron nuestras fronteras y acabaron con parte de los derechos de los ceutíes, son las victimas de esta situación.
Sánchez ha dado instrucciones a todo su entorno de que la emprenda contra Vivas, a la vez que en Madrid tiene que luchar contra Ayuso. A esta segunda la quiere derribar con “el ático”. Me ha sorprendido escuchar a varios periodistas en una crítica abierta al ático de Ayuso, nunca pensé que la influencia de “Moncloa” llegara tan lejos. En algunas cadenas de radio, que bien pudieran ser independientes, en sus programas de fin de semana, apareció este asunto varias veces y en distintas voces. Insisto, sorprendente.
Sánchez ha diseñado un futuro para todos nosotros y pasa por renovar su posición de Presidente en unos meses y salvarse de todos los casos que lo “amenazan” desde distintos juzgados, no sé bien cómo.
Permítanme que les diga que yo creo que tiene más herramientas de las que parece. Sánchez es como el que viene contra ti, pero no tiene armas en la mano, puede sorprenderte de cualquier forma. El que quiere hacerse contigo y trae un arma ya te da pistas de cómo te va a atacar y, en función de esto, puedes actuar. Sánchez es imprevisible y encima le sale bien. Recuerden las elecciones de julio de 2023. Todos lo dábamos por vencido, menos Tezanos. Al final se juntaron situaciones como la de españoles de vacaciones, problemas en los trenes de los que tenían que volver, para votar, y ausencia de los españoles de derechas más confiados. Todo esto junto supuso cuatro años más de “Super Sánchez”. Su “Manual de resistencia” merece una leída.
Hace muchos años conocí a un agricultor de la Vega Baja, nuestra Vega Baja, que decía: “Si hay tierra, semillas, algo de agua y el tiempo acompaña… es posible que recojamos fruto, pero hay que trabajar la tierra con algo de maña”. Cuanta sabiduría encerraban estas palabras de mi anónimo amigo, aplicable a cualquier área de la vida. Yo creo que la derecha tiene hoy todos los recursos, le falta quizá… algo de maña.
Me voy a cumplir con obligaciones familiares, algo que hago con sumo gusto y me permite recoger la felicidad que dan los seres queridos.
Como siempre, servidor de ustedes…